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Las consecuencias de nacer pequeño

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feto

Aunque en la mayoría de los embarazos parezca que todo va bien, de pronto los bebés dejan de crecer o crecen menos de lo normal. En ocasiones el riesgo es tal, que los médicos deciden hacerlos nacer antes de tiempo -con un peso inferior a los 2.500 kg- para impedir que esta falta de crecimiento afecte su salud.

Ante esto, muchas embarazadas se culpan y se preguntan “qué habré hecho mal”. Lo cierto es que aún no se conoce con exactitud cuáles son las causas que generan el retraso del crecimiento intrauterino. Lo que sí está claro es que existen factores de riesgo que pueden incidir en la aparición de este cuadro, entre ellos, malnutrición, consumo de alcohol, drogas o cigarrillo durante el embarazo, estrés y la presencia de algunas enfermedades en la madre.

La restricción del crecimiento intrauterino es asintomática; otra razón de por qué es tan importante cumplir con los controles periódicos con el obstetra. Para determinar si el bebé presenta esta patología, se realiza un seguimiento ecográfico de las arterias uterinas y cerebrales del niño. Y aunque la estimación del peso fetal por ecografía tiene un margen de error de 12 a 15%, aporta datos que orientan al diagnóstico, entre ellos, la cantidad de líquido amniótico, normalidad de la anatomía fetal y, sobre todo, las características de la circulación placentaria y fetal, un dato clave para saber si se está frente a un feto pequeño, normal o patológico.

Consecuencias a futuro

No todos los bebés que nacen de bajo peso o talla han tenido retraso de crecimiento intrauterino. Si la talla del niño es normal de acuerdo a la estatura de sus padres, y creció en forma progresiva durante su proceso de gestación, no habría de qué preocuparse. El problema es cuando este crecimiento se detiene o su ritmo está por debajo de lo normal.

En cualquier caso, la doctora Verónica Mericq, endocrinóloga infantil, aclara que todos los niños que nacen pequeños para su edad gestacional son considerados de riesgo en el período neonatal (primer mes de vida) y presentan con mayor frecuencia patologías como hipoglicemia, hipocalcemia, poliglobulia e hipotermia, entre otras. En este grupo también son más comunes las infecciones.

Ya después de esa primera etapa, la gran mayoría tiende a crecer y a subir de peso rápidamente, asemejándose a sus pares en talla. Sin embargo, “si a los dos años este fenómeno de rápido crecimiento no ha ocurrido, lo más probable es que sea bajo en la adultez”, precisa la endocrinóloga.

Investigaciones recientes han comprobado que estos niños, sobre todo los que aumentan rápidamente de peso, en su vida adulta padecen con mayor frecuencia hipertensión, problemas cardiovasculares, insulino-resistencia, intolerancia a los hidratos de carbono, ovarios poliquísticos y obesidad.

Cómo prevenir

Como su origen preciso aún no está completamente claro, es difícil prevenir este cuadro. Pero sí pueden reducirse los factores de riesgo. “La prevención debe ser fundamentalmente prenatal: con una madre en buenas condiciones nutricionales, sin enfermedades crónicas (anemias renales cardiacas y pulmonares, por ejemplo), sin tabaco ni alcohol durante el embarazo y con un trabajo moderado”, señala Verónica Mericq.

Incluso antes de embarazarse -en especial si se tiene antecedente de otros hijos con este cuadro- es posible prevenir, partiendo por un chequeo médico completo, para descartar posibles alteraciones o enfermedades y verificar si el sistema endocrino y hormonal está funcionado adecuadamente. Cuando se diagnostica esta condición, las recomendaciones son similares; guardar reposo, evitar el ejercicio y mantener una alimentación balanceada.

Hay que tener en cuenta, además, que en general las mujeres que ya han tenido niños con restricción del crecimiento intrauterino tienden a repetir este cuadro, “pues existen causas genéticas maternas y también inmunes que se repiten.

Estos antecedentes deben ser evaluados por el obstetra, quien lógicamente estará mucho más alerta en caso de un nuevo embarazo”, acota la especialista.

En cuanto a los niños que nacieron con restricción del crecimiento intrauterino, por tener un mayor riesgo de enfermedades ligadas al denominado síndrome metabólico, es importante ser cuidadosos en promover en ellos una alimentación sana y una actividad física regular.

Fuente: extracto de artículo publicado en revista PadresOk.

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