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Los 100 primeros días de tu bebé ¡Que importantes!

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Necesita del contacto piel a piel

Hernán Villalón, neonatólogo de Clínica Las Condes, y la matrona Francisca Orchard; son férreos defensores de la idea que el bebé debe terminar su desarrollo fuera del útero, después del parto. Porque a diferencia del resto de las especies, cuando un bebé sale del útero materno no ha completado siquiera el 50% de su desarrollo.

Como explican estos especialistas, el ser humano es una de las pocas especies del mundo animal que al nacer tiene un sistema nervioso central poco desarrollado, que le da escasas posibilidades de autonomía. Su cerebro es un 25% del tamaño que tendrá cuando sea adulto y es por eso que aparte de llorar y tener algunos reflejos de sobrevivencia, depende por completo del cuidado de los adultos. A juicio de Francisca Orchard, evolutivamente se dice que el recién nacido humano nace antes de tiempo por el tamaño de su cabeza, y que de alguna manera eso le juega en contra, porque llega al mundo con mucha de sus habilidades inmaduras. “Si esperáramos que la guagua completara su desarrollo en el útero, su cabeza sería tan grande que no podría pasar por la pelvis de la madre. Por eso es una de las criaturas más indefensas al momento de nacer”, afirma. En cambio, el equivalente al ser humano en el reino animal -los primates: chimpancés y orangutanes principalmente- nacen con un 50% del tamaño del cerebro de un adulto de su especie, lo que les permite tener un grado de autonomía mayor. Son capaces de desplazarse, afirmarse del cuello de su madre, tomar cosas con la mano. El bebé, por el contrario, llega a ese punto recién a los 9 meses. En ese momento su cerebro alcanza el 50% del tamaño de un cerebro adulto, y eso hace posible que gatee, pida brazos, se contacte y comunique.

Durante los 100 primeros días -y hasta los 8 o 9 meses- el recién nacido junto con su madre se complementan, permitiendo al bebé madurar aquellos sistemas que aún necesitan desarrollarse.

Todo pasa por la piel

Aquí aparece como órgano fundamental de desarrollo, la piel. A partir de los 10 o 12 meses de vida, el 80% de los estímulos entra por la visión, 16% por la audición y solo el 4% restante es a través del olfato, el gusto y el tacto. En un niño, al nacer, el 13% del peso de su cuerpo es superficie corporal, es decir, piel, mientras que en el adulto es apenas un 3%, lo que explica que en el recién nacido y lactante menor, la piel pase a ser el órgano fundamental de desarrollo y contacto con el medioambiente. Eso explica, según el doctor Villalón, por qué el ser humano al nacer es lampiño. “Se han escrito decenas de libros tratando de aclararlo y hay muchas hipótesis al respecto, que señalan que es por necesidades de apareamiento, o porque en alguna época e l hombre podría hacer sido un ser acuático y en su paso por el agua perdió el pelo, por ejemplo. Claramente creo que es por la necesidad de exterogestación, que es el proceso en el que el niño se sigue gestando, pero ahora fuera del útero materno; y el contacto piel a piel prolongado. Le proporciona calor, pero además le permite conocer el mundo a través de los sentidos de su madre, teniendo como forma de comunicación, la piel”. La piel es un órgano tremendamente complejo. Tiene receptores para el dolor, el tacto, la presión, el frío y el calor. Ellos llevan estos estímulos por la médula espinal y los nervios hasta el cerebro, que lo interpreta. Por todo esto, los neonatólogos están en la tendencia de enfocarse en el binomio madre-hijo, porque al tratar al bebé y a la madre por separado se obtienen resultados parciales.

Masajes para tu hijo

El masaje infantil juega aquí un rol fundamental. Es una técnica ancestral de la India, que se dio a conocer al mundo occidental después que el médico francés Frederick Leboyer lo vio en una mujer analfabeta, Shantala, que masajeaba a su hijo en una plaza de la ciudad de Calcuta. De ahí que reciba el nombre de Masaje Shantala.

Sus principales ventajas son:

✿✿ Mejora la inmunidad.

✿✿ Disminuye la irritabilidad de los niños cuando están enfermos.

✿✿ Promueve el crecimiento y el neurodesarrollo.

✿✿ Reduce las molestias de los cólicos.

Estas son evidencias de la importancia del contacto madre e hijo y de la piel como principal órgano de comunicación en esta etapa temprana.

Madre y padre, fundamentales

Contar con un trinomio, conformado por mamá, papá e hijo, es lo que un niño necesita para crecer sano y de manera integral. Y la naturaleza lo favorece, porque un papá que vive el parto y está presente mientras la madre amamanta al bebé, reduce sus niveles de testosterona, lo que le permite estar más receptivo a las necesidades de su hijo. Por eso es tan importante la participación del papá en la experiencia del parto, porque las investigaciones revelan que cuando esto ocurre, él se conecta emocionalmente con el niño. Si esto no sucede, es necesario esperar hasta que se da el apego cognitivo, que viene después de los 8 o 10 meses, que es tardío desde el punto de vista de la exterogestación. Estas acciones del padre favorecen el crecimiento y desarrollo del niño. Y en este proceso se pueden incorporar hermanos, tíos y abuelos, porque al establecer un contacto con todos ellos, su cerebro se nutrirá con gran cantidad de estímulos del medioambiente, dándole la opción de un desarrollo potencial mayor. Según Francisca Orchard, cuando la exterogestación se produce adecuadamente y se favorece, los bebés y sus mamás están dentro de una dinámica distinta. Estos son algunos de sus beneficios:

❚❚ Cuando el niño está con su madre, llora menos.

❚❚ Se alimenta mejor, porque no debe esperar a que llegue su mamá para hacerlo.

❚❚ Produce más leche, porque al estar en contacto permanente con su hijo estimula la glándula prolactina.

❚❚ La madre tiene menos angustia y estrés, porque se siente bien cuidada.

❚❚ El bebé regula adecuadamente su temperatura corporal.

❚❚ Mejora las defensas del niño y fortalece su sistema inmunológico.

Para que esto suceda, indica la matrona, no necesitamos nada más que querer hacerlo. “No se requiere de un producto o una tecnología que lo permita. No hay que comprar nada, solo que madre e hijo estén juntos”, asegura.

Para favorecer este proceso se requieren papás con consciencia, que entiendan que la exterogestación es imprescindible. Por eso los pueblos ancestrales lo practicaron, y las tribus africanas siguen haciéndolo.

Más estimulación y desarrollo

Existe evidencia contundente respecto a las ventajas de la exterogestación en la vida futura de los niños. El doctor Villalón señala que se han medido los efectos que tiene el apego en el parto sobre el desarrollo infantil, específicamente respecto a la frecuencia del llanto de los niños en los primeros meses. “También se ha estudiado la efectividad de la piel de la madre en la conservación de la temperatura de la piel del hijo y cómo el contacto precoz favorece la lactancia y reduce la sensación de inseguridad materna respecto a su bebé”, recalca. Al sumar estos resultados parciales es posible comprobar que el contacto cercano y prolongado de la madre a su hijo logra resultados que apuntan a lo mismo: protección, nutrición y neurodesarrollo del niño. Y favorecen el apego en etapas posteriores también, porque ayuda a aprender a estar con el bebé y a responder mejor a sus necesidades. No cabe duda, como indican el doctor Hernán Villalón y la matrona Francisca Orchard, que todo lo que los padres hacen durante los primeros meses de vida de su hijo repercuten en su futuro. Eso hay que tenerlo en cuenta.

Madre, padre e hijo: más cerca

Las investigaciones en el ámbito de las neurociencias confirman que las conexiones neuronales de los bebés son mayores cuando existe una relación cercana y profunda con figuras de apego significativas. Más adelante, cuando crecen, esa experiencia que guardan en su pensamiento consciente y subconsciente, les permite establecer relaciones futuras más seguras y duraderas.

Tres consejos para una buena exterogestación

Hay muchas cosas que la madre y el padre pueden hacer para asegurar que el proceso de exterogestación se dé adecuadamente. Las principales son:

Lactancia libre demanda. Estar dispuestas a amamantar en forma libre ayuda a que los niños puedan disfrutarlo. Así están más tranquilos, mejor nutridos y menos irritables. Eso no significa, de acuerdo a la opinión de Francisca Orchard, dar pecho todo el día. “Cuando la mamá le da papa a su hijo en el momento que realmente lo necesita, se alimenta bien y está satisfecho por más tiempo. Un niño está más tranquilo cuando está a libre demanda y no si se controla su alimentación con un reloj”, indica.

Alojamiento conjunto. Los bebés que duermen cerca de sus padres durante el primer año son mucho más serenos y se muestran más tranquilos que los que duermen en una habitación distinta, probablemente al cuidado de otra persona.

Siempre juntos. Estar permanente con los niños, llevarlos a todas partes, utilizando porta- bebé, aporta más seguridad tanto a madres como a hijos. Según la matrona, un niño que sale permanentemente con su mamá y su papá se acostumbra a ese contacto y se porta mucho mejor que el que no tiene esa oportunidad. Así se siente parte de un círculo de contacto con las figuras que más quiere.

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