En sus primeros 28 días de vida el bebé experimenta una serie de cambios que le permitirán adaptarse a la vida extrauterina. Muchas veces, estas conductas generan dudas y preocupación en los padres, pero en la mayoría de los casos se trata de respuestas normales que desaparecen con el tiempo.
Regurgitaciones y atoros
Los bebés pueden atorarse y votar secreciones. Cuando ello ocurra es recomendable colocar al niño hacia delante y golpearle suavemente la espalda. Levantarlo de manera brusca o soplar su cara no es aconsejable. Los vómitos y regurgitaciones son normales y pueden incluso ser explosivos y salir por la nariz. Lo anormal es que sean muy seguidos, el niño llora mucho y como consecuencia de ello no sube de peso.
Deposiciones irregulares
Es normal que un recién nacido tenga tres a siete deposiciones por día, pero también puede pasar uno o dos días sin hacerlas. Durante el primer día de vida éstas son negras, el segundo son más verdosas y el tercero amarillas. A partir de entonces son iguales a la diarrea; explosiva, ruidosa, mucosa, líquida y ácida. Se considera anormal cuando las deposiciones son duras o presentan sangre.
Disminución del peso
Los recién nacidos bajan de peso, porque en los primeros tres días se deshinchan y eliminan meconio. Por lo general, bajan de 200 a 300 gr, lo que no supera el 10 por ciento de su peso de nacimiento, el que recuperan entre los 10 y 14 días siguientes.
Movimientos bruscos
Son normales los temblores (tiritones) del mentón, especialmente cuando llora; hipo, sobre todo después de alimentarse; cambios en la respiración, a veces rápida, seguida por una pequeña pausa y luego más lenta; saltos bruscos únicos mientras duermen, además de estornudos. El salto brusco con movimiento de brazos -primero hacia adelante y luego cerrándolos hacia la línea media- se llama reflejo de Moro y desaparece después del tercer mes.