Alergias alimentarias: el nuevo mal que afecta a los niños – PadresOk

Alergias alimentarias: el nuevo mal que afecta a los niños

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Las alergias alimentarias son la enfermedad de moda y según la OMS, la nueva epidemia infantil, porque es el cuadro crónico más frecuente en los niños. Tan alta es su incidencia, que las licencias maternas han aumentado significativamente por esta causa.

Cada vez y con mayor frecuencia solemos escuchar en conversaciones con amigos y reuniones familiares a los padres decir: “Mi hijo es alérgico a…, es intolerante al…, no puede comer esto, tampoco de aquello”; reacciones adversas que tienen su origen en el consumo de un determinado alimento. Según la doctora Kathrin Schoen, gastroenteróloga infantil de Clínica Ciudad del Mar, la alergia alimentaria es un tipo de intolerancia que genera el sistema inmunológico, donde un alérgeno provoca la liberación de histamina u otras sustancias inflamatorias responsables de las reacciones alérgicas, cada vez que se consume el alimento involucrado. A pesar que en Chile no existen datos estadísticos definitivos -aunque ya está en proceso una investigación sobre la incidencia de las alergias alimentarias- se estima que entre un 6 y 8% de los cuadros de este tipo corresponden a niños. La mayoría de ellos, más del 90%, tiene su origen en la proteína de la leche de vaca y la soya. La explicación de este aumento aún es una incógnita. De acuerdo a los especialistas, una de las causas más probables es que el cambio en la alimentación ha modificado la flora intestinal del organismo, debilitando el sistema autoinmune

¿A quiénes afecta?

Las alergias alimentarias se presentan en los recién nacidos, lactantes y en niños pequeños. Esto obliga a las madres que los alimentan con leche materna, a modificar drásticamente su dieta, para evitar traspasar los alérgenos a su hijo. Tienen una mayor incidencia en esta primera etapa de la vida dado que el sistema inmunológico del menor aún se encuentra en desarrollo, por ende, es más propenso a experimentar este tipo de afecciones. “Se sabe que los niños que nacen por parto natural y que reciben leche materna en forma exclusiva tienen mucho menos riesgos de padecer alergia alimentaria, que niños nacidos por cesárea y que reciben fórmula láctea”, indica la especialista de Clínica Ciudad del Mar.

Los primeros síntomas

Las señales de alergia alimentaria pueden confundirse con cólicos y reflujo en el caso de los lactantes, porque los bebés sufren dolores de estómago y vómitos. Sin embargo, uno de los síntomas más claros e indicativos de alergia alimentaria son las deposiciones con sangre. Una vez desarrollada la alergia, cada vez que el niño afectado consuma o esté expuesto a ciertos alimentos, presentará una reacción adversa que puede ser variable y expresarse con síntomas gastrointestinales, como cólicos excesivos, diarrea y vómitos, o sangrado digestivo; a través de problemas en las vías aéreas (dificultad para respirar), alteraciones cutáneas -hinchazón, dermatitis atópica, urticaria- o una reacción multisistémica (anafilaxia), que incluso puede poner en riesgo la vida del menor. Después de que se diagnostica la alergia alimentaria, la recomendación es seguir un tratamiento adecuado de acuerdo a la edad y molestias del menor. Algunas de las medidas más importantes son:

❖❖ Eliminar de la dieta, y durante un tiempo determinado, los alimentos identificados que producen los síntomas, que con mayor frecuencia son la proteína de la leche de vaca y soya, luego los huevos, el trigo, pescados y mariscos.

❖❖ En el caso de que la eliminación de alimentos tenga que ser muy amplia, es esencial buscar suplementos con el fin de cubrir los requerimientos nutricionales del niño, para no afectar su desarrollo.

“Cada vez que se elimina un alimento a causa de una alergia alimentaria, es necesario que los papás, en conjunto con el especialista que trata al niño, busquen las alternativas para suplir su carencia. Lo importante es que el pequeño tenga un crecimiento y desarrollo adecuado a pesar de esto”, indica la pediatra.

Una nueva rutina de alimentación

Es importante que los papás estén preparados para enfrentar diferentes situaciones para poder saber cómo reaccionar ante una eventual crisis provocada a partir de la ingesta de algún alimento al que el niño sea alérgico. Es esencial que se reconozcan aquellos que son “peligrosos” para el menor, y no olvidarlos. Además, es necesario:

❉❉ Evaluar su estado nutricional de manera permanente.

❉❉ Leer los ingredientes de los productos que se consumen.

❉❉ Preguntar por los ingredientes que se utilizan en la elaboración de los alimentos, en caso de comer fuera de la casa.

Intolerancia: distinto a la alergia

Las intolerancias alimentarias, a diferencia de las alergias, son cuadros digestivos donde el organismo no es capaz de digerir o asimilar correctamente un alimento o alguno de sus componentes específicos, provocando síntomas como meteorismo, diarrea o vómitos, pero afortunadamente sin riesgo de anafilaxia. “Los síntomas de la alergia y la intolerancia son similares, por ello es que es común que las personas se confundan respecto a la identificación de este mal”, puntualiza la doctora Kathrin Schoen. Las intolerancias alimentarias más comunes corresponden al gluten, la fructosa y la lactosa. Esta última se vincula a la menor capacidad de la persona de digerir el azúcar que contiene de forma natural la leche. En estos casos se recomienda disminuir y/o evitar el consumo de leche con lactosa y de alimentos que en su preparación incluyan leche, como la mantequilla, yogurt, postres, comidas y helados, de modo que se pueda disminuir los síntomas y reemplazarlos por alternativas de leche sin lactosa, que hoy están ampliamente disponibles en el mercado nacional y que otorgan prácticamente los mismos nutrientes con alto contenido de calcio como de vitamina D.

En general, las alergias alimentarias surgen durante los primeros meses de vida, y también en los primeros años, y afortunadamente en algunos casos, pueden ser superadas con el tiempo.

 

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