Entre los 12 y los 18 meses el niño comienza a caminar. Sus pies, formados principalmente por cartílagos, son todavía muy blandos. Por eso es importante la elección de un buen zapato, que lo ayude a impulsar la marcha, le dé estabilidad y sea un buen “molde” para su pie.
Estar alerta al desarrollo de los pies de los hijos es una tarea que requiere de dedicación y constante observación de los padres. De lo contrario, un niño podría mostrar desinterés por caminar, para evitar las molestias y el dolor causados por un calzado inadecuado.
Como explica el doctor Guillermo Escudero, traumatólogo infantil, “los zapatos pequeños aprietan el pie y pueden llegar a deformarlo, y si por el contrario, son muy grandes, no logran contenerlo. Por ello es necesario un zapato que se ajuste al pie de cada niño, que sustente su talón y permita la movilidad de los dedos”. Según un estudio de la Clínica Universitaria de Münster, Alemania, el 40% de los pequeños utiliza zapatos demasiado chicos. Esto sucede, principalmente por la diferencia de tamaños que existe de un mismo número entre las distintas marcas y por el acelerado crecimiento del pie infantil, que a veces se detiene durante tres o cuatro meses y luego da un salto repentino.
Tu hijo, ¿cómo gasta los zapatos? Los zapatos son uno de los mejores aliados a la hora de detectar anomalías. Una suela gastada en forma desigual o desviaciones considerables en el borde del calzado, pueden ser indicadores de la presencia de malformaciones como pie plano o pie valgo.
¿CÓMO ELEGIR UN BUEN ZAPATO?
◆◆ Ajuste perfecto. Normalmente los niños presentan un pie más largo que el otro. En estos casos, debe probar con el pie más grande. El tamaño ideal del zapato es aquel que calza bien el arco y el empeine del bebé, sin dejar espacios, ni apretarlos. Una forma práctica de revisarlo es colocar el zapato al niño y hundir el dedo meñique en el talón. Si el dedo cabe, es el número adecuado. Si no entra o queda suelto, es mejor probar otro tamaño. ¿Cómo elegir el zapato apropiado?
◆◆ Confortable. Lo primero que se debe tener presente es que un zapato no se compra por su número o talla, sino por su comodidad, modelo y características. Se debe considerar como una prenda de vestir más y, como tal, ser confortable y liviano.
◆◆ Muy flexible. El zapato apropiado es aquel que permite la respiración del pie, preferentemente de cuero, con planta de goma para que el niño no se resbale; suela delgada y flexible, talón reforzado con costuras interiores casi invisibles que evite lesiones por roce, una lengüeta suave y acolchada, y un sistema de cierre firme -cordones, broche o hebilla- ubicado sobre el empeine. Además, debe tener la forma del pie y permitir el libre movimiento de los dedos.
◆◆ Probarlos bien. Al comprarlos, es recomendable hacerlo al final del día y llevar los calcetines con que utilizará los zapatos. Esto porque los pies suelen hincharse durante el día, siendo menos voluminosos en la mañana y si se los prueba en ese momento, es posible que después le queden apretados. Los calcetines y la posición de pie le permitirán evaluar mejor el ajuste, ya que estará en su posición normal y con el ancho correspondiente para soportar el calzado.