¿A qué edad debe sostener la cabeza? ¿Qué pasa si al año aún no dice sus primeras palabras? ¿Es normal que no gatee? Este tipo de inquietudes es bastante frecuente entre los padres. La mayoría se pregunta qué es ‘normal’ y qué no, y el parámetro más común para determinarlo suele ser la comparación con otros bebés. Sin embargo, aunque éste puede ser un buen indicador, no es único ni definitivo.
Eso sí, existen medidas para determinar cuando se está frente a un retraso significativo en algún área del desarrollo evolutivo. Por lo general, son los propios pediatras quienes lo detectan, pero como recomienda Karin Kleinsteuber, neuropediatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, “los padres deben estar atentos y conocer algunos de los hitos del desarrollo y la edad en que éstos se adquieren, para consultar si no se dan”.
Paso a paso
Recién nacido. Acostado boca arriba, flexiona los brazos y piernas sobre el cuerpo, sin apoyar los talones. Puede patear y mover los brazos involuntariamente de forma brusca. Acostado boca abajo, dobla las rodillas bajo el abdomen. No puede levantar la cabeza, pero sí girarla de derecha a izquierda. Al sujetarle sentado, la cabeza cae hacia delante o atrás. Mantiene brazos y piernas flexionados. El llanto es su principal forma de comunicación. Siempre significa algo, por lo que debe ser atendido.
Tres meses. Acostado boca abajo, se apoya sobre los antebrazos, levanta la cabeza arriba y estira los muslos estirados. Acostado boca arriba se mira las manos. Sus rodillas aún están algo dobladas, pero apoya los talones en la cama. Sosteniéndole sentado, la espalda está más recta. Al ponerle algo en la mano, hay presión involuntaria: puede sostener un sonajero y agitarlo. Tiene abiertas las manos y se las mira. Sigue objetos con la mirada, pero no acierta a atraparlos con las manos. Se despierta con ruidos cercanos (antes de esta edad, suele dormir aunque haya ruidos a su alrededor). Al ver un juguete o una persona conocida, mueve brazos y piernas y balbucea espontáneamente.
Seis Meses. Acostado boca arriba, levanta la cabeza y los hombros. Se toma los pies. De pie, sujetándole por las axilas, se apoya sobre los pies, sin cruzar las piernas y salta. Puede mantenerse sentado sin apoyo unos segundos. Mantiene dos objetos, uno en cada mano. Se lleva todo a la boca. Busca el origen de los sonidos girando su cabeza. Tiende los brazos a las personas conocidas y trata de llamar su atención con sonidos y balbuceos. Emite ruidos espontáneamente y por imitación.
Nueve Meses. Empieza a gatear, algunos gatean hacia atrás y otros se arrastran. Aprende a ponerse de pie apoyándose. Coge objetos entre el dedo índice y la base del pulgar. Juega a golpear cosas de forma brusca y sonora y las tira al suelo. Se reconoce en el espejo. Gira la cabeza en dirección a la voz aunque le hablen muy despacio. Inicia juegos e indica con las manos lo que desea. Además, imita los sonidos.
Doce Meses. Camina tomado de una mano. Se puede agachar a tomar un objeto. Con la pinza de índice y pulgar, le gusta meter pequeños objetos de uno en uno. Puede encajar, si se le hace una demostración antes. Se quita los calcetines. Obedece órdenes sencillas como “dame” o “toma”. Puede dar un beso cuando se le pide. Utiliza una sola palabra para indicar toda una frase con sentido. Ejemplo: “Calle”, queriendo decir “Vamos a la calle”.
Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOk