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El primer control pediátrico

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Con apenas 10 días de vida, el recién nacido acude a su primer control pediátrico. Este encuentro es probablemente el más importante de todos, ya que es la oportunidad de establecer una relación amable y de mucha confianza entre el médico y los padres, quienes en conjunto serán responsables del sano desarrollo del pequeño.

El primer control es importante para que el pediatra oriente a los padres acerca de cómo cuidar al niño en sus aspectos físico, emocional e intelectual y también para descartar posibles anomalías que no se hubieran detectado al momento de nacer.

Examen físico

El pediatra observa el desarrollo integral del niño. Controla su peso y estatura, observa el cordón umbilical, mide su talla en un infantómetro de madera o acrílico y también mide el diámetro craneal. Además escucha su respiración y ritmo cardíaco.

Observa la piel del recién nacido, buscando la posible presencia de ictericia, se fija en el tono muscular, examina los conductos lacrimales por si estuviesen obstruidos, palpa las fontanelas (aperturas de cráneo) y masas abdominales, entre otros aspectos.

Asegurar una buena lactancia

Otro objetivo fundamental del primer control es sentar la base para una buena lactancia y de este modo, asegurar la adecuada alimentación de niño.
Es importante que los padres proporcionen al especialista información fidedigna acerca de cuantas veces al día amamanta el bebé, cuantos pañales moja o ensucia, y si la madre tiene dolor o problemas para amamantar, ya que uno de los principales objetivos de este control es asegurar que el recién nacido esté recibiendo una alimentación adecuada.

El pediatra fomentará la lactancia materna exclusiva y al mismo tiempo chequeará que la digestión funcione como corresponde.

La alimentación está directamente relacionada con el peso. Prácticamente todos los recién nacidos pierden peso tras el parto, por la energía que consumen al realizar sus funciones vitales independientemente de la madre. Sin embargo, a los diez días de vida se espera que hayan recuperado al menos parte de ese peso, de lo contrario, se podría sospechar de alguna carencia en la nutrición.

La madre o persona a cargo de los cuidados del niño puede llevar una especie de bitacora, en la que registre diariamenete la alimentación, depocisiones y temperatura del pequeño, lo que resulta muy útil, especialmente cuando los niños están enfermos. Gracias a esos datos, el médico puede distingir la evolución de la enfermedad.

Interpretación de los exámenes de tamizaje neonatal

Otra tarea del pediatra en este primer encuentro es interpretar los resultados de dos exámenes de gran relevancia que se toman en la clínica u hospital antes de dar al niño de alta: el TSH y el PKU. El primero detecta alteraciones metabólicas que deben tratarse cuanto antes para evitar complicaciones; el segundo detecta la enfermedad de la fenilketonuria, que de no ser diagnosticada a tiempo, puede derivar en serias deficiencias mentales.
Además, el pediatra verifica que se haya realizado la vacunación BCG.

Preguntas que pueden formular los padres:
· ¿Cuánto abrigar al niño?
· ¿Cómo consolar sus llantos?
· ¿En que posición acostarlo?

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