Que nada quede al azar. Cada momento del embarazo es crucial para usted y su hijo y la única forma de asegurarse que todo marcha bien, es manteniendo el control adecuado en manos de especialistas indicados.
Apenas sospeche o tenga la certeza de que está embarazada, acuda a su primer control prenatal con el médico obstetra. Lo importante es que establezca un vínculo de confianza con él, porque será quien vigile todo el curso de su embarazo, convirtiéndose en su principal guía hasta el nacimiento de su hijo.
Los controles prenatales se realizan mensualmente hasta el sexto mes de embarazo; luego cada tres o dos semanas y en el último mes, cada siete días. En cada uno de ellos el médico controla su peso, escucha los latidos del corazón del feto, y mide el crecimiento del útero. Esta es la oportunidad para que usted también aclare todas sus dudas y le cuente al especialista si ha detectado cambios o molestias importantes.
Exámenes
Un completo análisis de sangre al comienzo del embarazo permite conocer su grupo sanguíneo y factor RH, además de comprobar que existe un equilibrio hormonal favorable para el desarrollo del embarazo. Con el examen también se averigua si existe diabetes o riesgo de desarrollarla, se descarta la presencia de sífilis y sirve para detectar una posible anemia (deficiencia en los glóbulos rojos por falta de hierro). Este análisis se repite dos o tres veces más durante los nueve meses.
El ginecólogo le solicitará, además, un análisis de orina para evaluar sus niveles de azúcar y posibles infecciones urinarias, que son frecuentes en las embarazadas. Todos estos son exámenes de rigor en Chile para las mujeres que esperan un hijo. En los últimos años también se ha incorporado la detección del VIH o virus del Sida, mediante el análisis de sangre, en casi todos los centros médicos y hospitalarios.
Ecografías
La primera ecografía de su hijo se realiza en el primer trimestre del embarazo. Mediante una imagen de ultrasonido, el médico determina la edad gestacional y evalúa el crecimiento del feto, a la vez que observa la ubicación de la placenta dentro del útero y verifica que todo esté en orden.
Cuando el embarazo es normal, lo común es que se practiquen tres ecografías. La segunda tiene lugar cerca de la semana 24. En esta oportunidad se sigue controlando el crecimiento del feto y la placenta. Como a estas alturas la imagen es más clara, el médico puede descartar malformaciones y también observar el sexo del bebé.
En este examen los especialistas también buscan indicios del síndrome de Down midiendo la translucencia retronucal, lo que es posible de ver únicamente en equipos de alta tecnología. De todos modos, la ecografía no es un método efectivo para diagnosticar esta enfermedad, pero indica sospechas cuando muestra que hay demasiada acumulación de líquido en la parte posterior del cuello del feto.
La última ecografía se realiza en el octavo mes, y tiene por propósito principal evaluar el tamaño del niño y su posición dentro del útero. Esta información es útil para saber si el bebé está bien ubicado para el parto.
Las ecografías son completamente seguras e indoloras para la madre y el feto. Suelen durar alrededor de 15 minutos, durante los cuales el obstetra puede realizar una completa evaluación y medición del bebé, mientras los padres disfrutan de las primeras visiones de su hijo en una pantalla, antes de nacer.
Fuente: Doctor Alonso Rioseco, ginecólogo obstetra, jefe del Servicio de Maternidad del Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica