Apnea emocional ¿Emergencia o manipulación? – PadresOk

Apnea emocional ¿Emergencia o manipulación?

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Cerca del 5% de los niños presenta un cuadro de apnea emocional o ‘del llanto’ como una reacción frente a emociones fuertes. Si se descartan enfermedades, se podría pensar en una forma de manipulación por frustración o rabia ante un “no” de los padres.

Los niños que sufren apnea emocional detienen voluntariamente su respiración por no más de 30 segundos -algunos lo hacen por un minuto- frente a ciertas emociones, como una caída, susto, frustración o rabia. Generalmente se inicia entre los 6 y 18 meses y desaparece a los 5 ó 6 años de edad.
Estos episodios pueden ocurrir con una frecuencia tan variable como 1 ó 2 veces al día o una vez al mes. La neuróloga infantil, doctora Carmen Quijada, lleva muchos años atendiendo a pacientes con apnea emocional. “Estos episodios causan miedo entre las madres porque el color cianótico es aterrador. Esto se debe a que las guaguas tienen la piel muy delgada, y como la sangre no está bien oxigenada, se transparenta alrededor de los labios y de los ojos de los niños”.
Según la especialista, esta retención de la respiración puede llevar al niño a perder el conocimiento durante algunos segundos, para recuperarse espontáneamente después. Además, en forma ocasional algunos de los bebés diagnosticados con apnea emocional pueden presentar movimientos musculares durante las crisis, pero es frecuente ver que el niño respira normal y vuelve a estar alerta antes de un minuto luego del episodio.

¡Cuidado!
No te impresiones
La mayoría de las apneas son desencadenadas para llamar la atención o porque el bebé siente rabia y frustración ante una negativa. Según la doctora Quijada, ellos aprenden a provocar una reacción condicionada en sus padres. “A través de estos episodios se dan cuenta que el papá y la mamá responden con miedo, asistiéndolos inmediatamente. Si los padres refuerzan esta conducta pueden llevar al bebé a que la mantenga en el tiempo”.
Por esta razón, si se evita tal respuesta y los papás se tranquilizan, se refuerza la posibilidad que el niño busque otras formas de llamar la atención. En el caso de las apneas producidas tras una caída o un susto no pueden prevenirse, por lo tanto, se recomienda acoger al niño suavemente y tranquilizarlo frente a pequeños traumatismos. Así se pueden disminuir sus temores en forma paulatina para evitar otros episodios.

¿Estará enfermo?
Aunque las apneas emocionales no son peligrosas y no tienen relación con la epilepsia, algunos expertos consideran fundamental descartar otras enfermedades. Para la doctora Carmen Quijada, se debe hacer una distinción entre niños de más de un año y bebés. “En el caso de los primeros, la apnea emocional puede aparecer por causas conductuales mientras en el caso de los bebés, puede deberse a patologías orgánicas”.
Por esta razón, en el período que va entre los 7 y 12 meses, la neuróloga recomienda hacer un chequeo médico a los niños que presentan apneas reiterativas y con pérdida de conocimiento, para descartar problemas cardíacos o de ventilación pulmonar. “Si el bebé cada vez que llora se pone morado, puede tener una malformación de la vía aérea, ya que la traquea y laringe son muy blandas. Si además notamos un estridor o ruido cuando llora, la causa de la apnea puede ser otorrinológica”.

Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOk

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