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¡Tu bebé también puede ejercitarse!

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66 POK SEPTIEMBRE 2013-BEBES

Los juegos y ejercicios para bebés estimulan su desarrollo motor, su sistema digestivo, inmunológico y circulatorio, refuerzan sus músculos y lo preparan para esfuerzos físicos mayores, como el gateo y los primeros pasos. Además, mejora la interacción entre padres e hijos. ¡Una excelente excusa para pasarlo bien juntos!

Los beneficios de los ejercicios apuntan a favorecer un desarrollo óptimo del pequeño, a través de incentivos lúdicos y útiles, estimulando al mismo tiempo su interés por conocer su cuerpo y su entorno. Estas actividades profundizan la interacción entre padre e hijo, y ofrecen una oportunidad de influir de forma muy positiva en su capacidad para sociabilizar.

Bárbara Zukunft-Huber, fisioterapeuta alemana y autora de “Gimnasia para bebés”, destaca que en especial en el primer año de vida, el cuerpo y la mente van muy de la mano, de modo que a través de estímulos físicos es posible fomentar el desarrollo de un niño.

Primer mes
Flexiona y estira los brazos de tu bebé, de manera muy suave, y realiza con ellos delicados desplazamientos circulares hacia arriba y a los lados. Ríe y háblale mientras lo haces.
Acuéstalo y voltéalo con cuidado hacia un lado y otro, para fortalecer los músculos del tronco. Procura tenderlo en distintas posiciones: de espaldas, de boca y de lado.
Colócalo boca arriba y acaricia su piel. Estos estímulos activarán el área motriz de su cerebro, lo que provocará que el niño patalee y que abra y cierre sus manos.

Desde el tercer mes
Recién a partir de esta edad se pueden efectuar ejercicios con más movilidad, porque el bebé ya comienza a sostener la cabeza. Evita los movimientos bruscos.
Siéntalo sobre una pelota inflable, sujetando su tronco. En esa posición, haz oscilar su cuerpo; hacia adelante, atrás, a los lados o trazando leves círculos.
Realiza movimientos alternativos de flexión y extensión de las piernas del pequeño, como una especie de pedaleo. Otra alternativa: sujétale las piernas por los tobillos y mantenlas estiradas. Después, flexiónalas de forma alternativa consiguiendo que el pie toque en la rodilla de la pierna contraria. Vuelve a estirarle la pierna suavemente. Prueba combinando: flexiona una pierna y extiende el brazo contrario.

A los 6 meses
Al estar acostado boca arriba, haz que se afirme de una barra, de un aro o de sus manos. Sírvele de soporte para que se incorpore con su propia fuerza. Estando sentado, balancéalo de un lado a otro y acompaña con una canción infantil.
Apoya la espalda del bebé en su pecho. Su cuerpo debe quedar sostenido por tu tronco, de modo que pueda mover su cabeza y los brazos. Luego, flexiónale las piernas por las caderas y rodillas, y gírale los muslos, separándolos de forma que las plantas de los pies se toquen. Tus pulgares deben estar puestos en los muslos del niño, manteniendo las piernas separadas.

Desde los 10 meses
Incentívalo a subir escalones gateando. Al principio deberás ayudarlo a levantar su rodilla.
Motívalo a que se ponga de pie apoyado de muebles. Cuando ya tenga seguridad al hacerlo, estimúlalo a que lo logre apoyándose en una pared.

Entrégale un tambor de juguete con sus baquetas y enséñale a tocarlo alternando una mano con otra. Cuando lo haga solo, golpeará con ambas manos al mismo tiempo, hasta que aprenda a alternar sus movimientos, cerca del año de vida.

Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOK, noviembre 2014.

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