Pequeños en crecimiento – PadresOk

Pequeños en crecimiento

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Durante sus primeros años los niños aprenden a caminar, a dominar el vocabulario, a leer y a jugar de manera independiente. Pero alcanzar esos objetivos no se logra producto del azar. Es el resultado de un proceso, que comienza desde los primeros meses de vida y que requiere de la supervisión y estimulación de los padres.

Desarrollo motor. Entrenando habilidades

0 a 3 meses

Durante los primeros días, sus movimientos son escasos e involuntarios, conocidos como reflejo de Moro, de marcha y de presión. Al primer mes puede levantar la cabeza al estar boca abajo, no tiene control sobre su cabeza pero si alguien lo sostiene por debajo de los brazos logra incorporarla parcialmente. A los dos meses desempuña los dedos de las manos y mueve brazos y piernas suavemente. Levanta la cabeza al estar boca abajo y se apoya en los antebrazos. Descubre sus manos y experimenta nuevos movimientos con ellas.

3 a 6 meses

Mantiene su cabeza firme y ya es capaz de controlar su cuello. Los movimientos de sus extremidades se vuelven más vigorosos, pese a que aún necesita madurar su coordinación. Trata de alcanzar los objetos que lo rodean. Se sienta con apoyo aunque sólo por algunos momentos, porque su tronco todavía cae hacia delante. Establece la coordinación óculomanual, es decir, es capaz de tomar el objeto que ve. Se lleva los juguetes a la boca, toma la mamadera con ambas manos y se resiste a que le quiten los objetos que ha tomado.

6 a 9 meses

En esta etapa todos sus movimientos son voluntarios. Al estar tendido de espaldas, se lleva los pies a la boca y se chupa los dedos. Puede girar y cambiar de posición. Intenta gatear. Se sienta sin apoyo, muestra interés por los juguetes, los manipula, los intercambia entre sus manos y los compara. A los ocho meses es probable que ya pueda gatear con libertad y si lo ayudan a pararse seguro podrá mantenerse erguido por algunos segundos apoyándose en algo o alguien. Cuando lo sostienen, baila y salta.

9 a 12 meses

La coordinación de sus extremidades aumenta y eso le permite transportar juguetes o levantar una mano mientras gatea. Puede dejar un objeto suavemente y tomar cosas más pequeñas utilizando sus dedos índice y pulgar en forma de pinza. Hace rodar objetos cilíndricos o redondos con la palma de la mano, inserta cosas en agujeros grandes y apila objetos. Comienza a hacer intentos por caminar. Se lleva la cuchara a la boca para comer y toma líquidos en vasos o tazas con boquillas.

1 año

El desarrollo de la motricidad gruesa le permite al pequeño el suficiente equilibrio, fuerza y control de sus movimientos para estar de pie y caminar sin apoyo, cada vez con mayor seguridad. Una vez que camina, comienza a adquirir otras habilidades, como agacharse en cuclillas, caminar hacia atrás y levantarse solo. Aprende a darle el uso correcto a los objetos, es decir, aprende que los cubos son para encajar y los lápices para pintar.

2 años

Sube y baja escaleras solo, aunque aún no alterna los pies. Patea y lanza una pelota sin precisión, pero manteniendo el equilibrio. Se sube a sillas, muebles y puede trepar. Hace rayas de diversas formas y garabatos (dibujos) sobre papel, puede aprender a moldear plasticina, a recortar y a pintar con témperas utilizando los dedos. Empieza a pedalear en un triciclo, puede vestirse solo y es capaz de ponerse los zapatos sin abrochárselos. En esta etapa también aprende a controlar esfínteres.

Desarrollo de la inteligencia. Descubriendo el mundo

0 a 3 meses

Le llama poderosamente la atención los objetos que brillan, los contrastes, los movimientos, los colores y los sonidos. Pasa mucho tiempo mirando a sus padres y a las personas que cuidan de él. Poco a poco toma conciencia de sus acciones, desarrollando la intencionalidad de sus actos y la coordinación de los esquemas mentales. Al mes de vida sus períodos de sueño se prolongan y luego diferencia distintos tipos de sonido, responde a ellos e intenta descubrir de dónde provienen.

3 a 6 meses

En esta etapa comienza a desarrollar la memoria. Además de recordar los rostros de su familia, el niño reconoce también los objetos y juguetes que le son habituales. Distingue distintos objetos, su color, forma y distancia. Sigue los juguetes con la mirada, de arriba abajo y a los lados. Durante el quinto mes descubre la relación causa-efecto, ya que sabe que al apretar un juguete de goma éste sonará y si lo suelta, caerá al suelo. Repite varias veces sus acciones antes de establecer la relación causa-efecto que producen.

6 a 9 meses

A esta edad el niño ha desarrollado el 50% de su capacidad cerebral. Inspecciona objetos desde distintos ángulos, toma sus juguetes y elige el de su preferencia. Recuerda eventos pasados y acciones que él mismo ha realizado. Entre el octavo y noveno mes busca y encuentra objetos escondidos bajo un pañal o a sus espaldas. Esta es una señal de que el niño está desarrollando la constancia perceptiva, es decir, la capacidad de mantener la imagen de un objeto o persona en su mente, aunque no lo vea físicamente.

9 a 12 meses

Ya es capaz de recordar un juego o acción del día anterior. Usa el dedo índice para indicar las cosas que quiere. Comprende la diferencia entre las personas y los objetos. Anticipa eventos, por ejemplo, sabe que su almuerzo está listo por el aroma de la comida, entiende que su mamá va a salir si ella toma la cartera y que lo llevarán de paseo si lo suben al coche. Comprende lo que significan las palabras “no” y “cuidado”, pero eso no implica que haga caso cuando se las dicen. Reconoce algunas partes de su cuerpo cuando se las nombran.

1 año

Nombra e identifica a personas familiares y objetos conocidos. Mantiene su atención, aunque por muy corto tiempo. Es curioso. Usa la palabra “no” frecuentemente. Señala los objetos que quiere. Sostiene un lápiz y garabatea. Combina dos palabras para formar una oración básica y da un correcto uso a objetos y cosas. Aparece la intencionalidad en sus actos y desarrolla la coordinación de los esquemas mentales secundarios aplicados a las relaciones medio-fin.

2 años

Toca y experimenta todo. Comienza la edad mágica, en la que atribuye explicaciones fantásticas a todos los fenómenos y características humanas a los objetos. Memoriza rimas cortas. Es muy concreto y se concentra en el aquí y en al ahora. Su percepción del mundo es aún egocéntrica. Se reconoce a si mismo, pero le es muy difícil ponerse en el lugar de los demás. No piensa, por ejemplo, que su hermano sentirá dolor si él le tira el pelo. Sigue instrucciones simples y empieza a pensar antes de actuar.

Desarrollo del lenguaje. El poder sobre la palabra

0 a 3 meses

Antes del primer mes de vida el lenguaje aún no experimenta un desarrollo formal. Sí reacciona ante estímulos de sonidos, le agrada oír la voz de su madre y en ocasiones expresa su emoción con movimientos, gestos de alegría en su rostro e incluso intenta emitir sonidos. El recién nacido emite sus primeras vocalizaciones y a los dos meses emite sus primeros gorgojeos, ‘ga-ga’, y algunos sonidos y vocales largos, con predominio de las vocales ‘a’ y ‘e’.

3 a 6 meses

Se interesa por descubrir el origen de los sonidos con la mirada y muchas veces identifica con facilidad de dónde provienen. Intenta iniciar una conversación con otra persona, imitando sus vocalizaciones y entonación al hablar. Es posible que emita algunos sonidos que incorporen las consonantes como ‘ga’, ‘da’ y ‘ta’. Interrumpe las conversaciones tratando de intervenir y reconoce su nombre cuando lo escucha.

6 a 9 meses

Emite con claridad todas las vocales y puede pronunciar disílabos como ‘ma-má’, ‘te-te’ y ‘ga-ga’. Aunque no puede decir palabras aún, intuye el significado de algunas reaccionando con actitudes muy particulares al escucharlas. Por ejemplo, detiene una acción cuando se le dice su nombre o la palabra ‘no

9 a 12 meses

Posee mayor comprensión del lenguaje. Puede decir papá y mamá, entendiendo su significado. Imita los sonidos de 1 ó 2 animales, como ‘miau’ o ‘guau’. Los padres pueden darse cuenta de que el niño entiende porque hace asociaciones, por ejemplo, se alegra al decirle ‘vamos a comer’, o señala hacia arriba al mencionar las palabras ‘pájaro’ o ‘avión’.

1 año

El niño entiende gran parte de lo que se le dice, comprende instrucciones simples y puede señalar partes de su cuerpo. Nombra muchos objetos como ‘tato’, para referirse al zapato; ‘pota’, queriendo decir pelota; y usa los pronombres ‘yo’ y ‘mío’. Cerca de los dos años utiliza aproximadamente 50 palabras, aunque incompletas, como parte de su vocabulario habitual.

2 años

Comprende ya un total de 300 palabras aunque usa cerca de 70. Le gusta escuchar cuentos, enriquece con mucha rapidez su vocabulario y construye frases alrededor de un verbo. Entiende todo lo que se le dice en términos claros y simples. Forma frases de 2 ó 3 palabras y cada vez se expresa con mayor claridad y precisión.

Artículo publicado en revista PadresOk

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