¡Hace tantas preguntas! – PadresOk

¡Hace tantas preguntas!

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Un niño que pregunta es un niño sano, interesado en saber cómo funciona su entorno para poder ordenarlo, comprenderlo e integrarse a él. Necesita respuestas, especialmente de los padres, ya que son los principales guías para asimilar la realidad.

Hay varios factores que intervienen en el proceso de interrogación y duda que lleva a los niños a cuestionárselo todo. Al llegar a este periodo han adquirido un dominio avanzado del lenguaje, que le permite utilizar palabras como qué, por qué, dónde y cuándo. Por otra parte, su desarrollo físico, biológico, emocional y social, avanza a pasos agigantados y esa velocidad le provoca cierto temor y ansiedad. Su pensamiento va y viene entre la realidad y la fantasía, e intenta encontrar respuestas que le expliquen aquello que no puede entender. Asimismo, descubre en la duda una cuota de placer, ya que a través de sus inquietudes capta la atención de sus padres, disfruta dialogando con ellos y se da cuenta que el lenguaje y, más precisamente, las preguntas, es una herramienta útil para acercárseles.

La misma pregunta ¡Otra vez!

Es probable que a los 3 o 4 años un niño haga una y otra vez la misma pregunta, incluso inmediatamente después de haber oído la respuesta. Esto es normal y constituye la principal forma de aprendizaje: la repetición, razón por la cual no se cansa de ver varias veces una película o escuchar la misma canción. Ante esto, la mejor receta es la paciencia. Los padres deben procurar que cada repetición sea más aclaratoria que la anterior, e intentar descifrar cuándo se trata de simple curiosidad o de verdadero interés respecto a un tema en particular. En este último caso, lo ideal es entregarle una explicación un poco más compleja y apoyada con libros ilustrativos, o ejemplos cotidianos que le ayuden a entenderlo.

Dale una respuesta

Por más obvias o difíciles que parezcan, los padres deben responder las preguntas de los niños y animar a los hijos a seguir preguntando, ya que de esta manera fomentan su capacidad de razonamiento, los motivan a descubrir nuevas cosas sin temer a lo desconocido, y a tener una perspectiva crítica y constructiva de la vida.  Es importante -ante cualquier pregunta acoger a los niños y esforzarse por entregarles la respuesta más completa posible, incluso cuando no puede comprender del todo las explicaciones que le dan. Es probable, incluso, que después de haber luchado por encontrar la respuesta ideal ante preguntas como qué es el viento o por qué se mueren las personas, el niño apenas las escuche y se vaya a jugar. Pero aunque no les preste la atención necesaria, almacenará en su subconsciente la certeza que todas las preguntas tienen una respuesta y que para encontrarlas solo necesita buscarlas y que, en esa búsqueda, siempre contará con el apoyo de sus papás.

Pequeños curiosos

Las interrogantes de los niños son verdaderas ventanas por las cuales se asoman al mundo. Es la forma natural de desarrollar su conducta exploratoria, la que antes ya se manifestaba de manera física por medio de la manipulación de objetos y, que gracias a la verdadera explosión que experimenta el desarrollo del lenguaje después de los tres años, aflora ahora en forma de preguntas

Cuando los padres le prestan al pequeño la atención que pide al hacer una pregunta, refuerzan su autoestima, ya que le dan a entender que les interesa, que lo que tiene que decir es importante y que merece ser escuchado.

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