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Infertilidad sin culpa

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La ansiedad de tener un hijo

El no poder concebir un hijo implica para la pareja altos niveles de estrés psicológico, no sólo por la frustración que sienten al asumir la noticia sino por los tratamientos a los que se ven sometidos. Un buen manejo del estrés asociado a la infertilidad puede ayudar a enfrentarla mejor, y a asumir con mayor tranquilidad su tratamiento.

Aunque no hay estudios que demuestren que el estrés sea una causa única de infertilidad, los especialistas afirman que hay casos muy extremos como una guerra u otra situación traumática, o patologías psiquiátricas como la anorexia nerviosa, que pueden afectar la ovulación, llegando incluso a inhibirla. Lo mismo puede ocurrir con la producción de espermatozoides.

Asimismo, los expertos sostienen que si bien en la gran mayoría de los casos el estrés no constituye una causa de infertilidad, sí es una consecuencia de ella, es decir, se genera a partir de la situación que enfrenta la pareja y se agrava con los tratamientos que son exigentes e invasivos.

Infertilidad: un problema médico

Según el doctor Rodrigo Macaya, ginecólogo y miembro de la Unidad de Reproducción Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Chile, sólo cuando una pareja se ha expuesto al riesgo de embarazo por más de un año y no lo logra, “puede existir una infertilidad propiamente tal”.

El especialista agrega que la tasa de fertilidad por mes es de alrededor del 20 por ciento, es decir, si 100 parejas mantienen actividad sexual durante un mes, sin mediar ningún tipo de método de prevención de embarazo, se lograrán aproximadamente 20 embarazos en ese mes. En un año, la tasa de fertilidad esperada es de un 85 por ciento y en 2 años del 92 por ciento. “Esta cifra es muy importante, ya que muchas veces la presión social o propia de la pareja por concebir un hijo está más allá de lo que la especie humana puede dar”.

Rosario Domínguez, psicóloga de la Unidad de Medicina Reproductiva del Departamento de Obstetricia y Ginecología de Clínica Las Condes, comenta que cuando una pareja tiene problemas para embarazarse “con frecuencia escuchan de quienes le rodean la asociación entre ansiedad e infertilidad, expresado en ‘relájense y se van a embarazar’, lo que tiene un efecto terriblemente doloroso, porque equivale a decir a esa pareja ‘todos tenemos hijos sin problemas y ustedes no están teniendo porque a lo mejor están muy tensos con el tema, están obsesionados’. Y no piensan que la infertilidad es un problema de salud como cualquier otro, con causas biológicas que pueden ser diagnosticadas y tratadas”.

Según la psicóloga, “si una persona tiene la presión o la glicemia alta, nadie le dice relájate y te va a bajar. Por el contrario, los demás le recomiendan acudir al médico y explorar qué está ocurriendo. Lo mismo debe ocurrir con la infertilidad, hay que verlo como un problema médico”.

El factor estrés

Dentro del estudio que se realiza a las parejas que no pueden engendrar un hijo, Rosario Domínguez menciona que podría haber factores emocionales que hipotéticamente afecten el sistema reproductivo, “por ejemplo, una vida llena de ocupaciones laborales, un horario que no permite ningún momento para el descanso y la intimidad y, en general, parejas extremadamente a-bocadas a su trabajo. Son factores que pueden influir en la fertilidad pero es difícil comprobarlo”.

La especialista agrega que también hay otros elementos que pueden influir indirectamente, por ejemplo, “cuando hay mucho estrés en torno al cuerpo, temor a los cambios corporales que implica un embarazo, un excesivo énfasis en la dieta o el ejercicio físico, por supuesto que puede estar alterando los procesos biológicos que tienen que ver con la reproducción. Lo mismo ocurre con la adicción al cigarro u otras drogas, algo que ya está comprobado que afecta negativamente la fertilidad femenina y masculina”.

Al respecto, el doctor Macaya sostiene que “parece claro que la tensión emocional que genera el deseo de concebir un hijo puede, en los casos más extremos, alterar los mecanismos endocrinológicos normales de ovulación, o indirectamente generar en la mujer vaginismo, dispareunia (dolor durante la actividad sexual) y frigidez, y en el hombre disminuir el deseo sexual o libido”.

“Crisis de infertilidad”

El doctor Macaya afirma que así como el estrés emocional puede afectar la fertilidad, la infertilidad puede provocar un estrés emocional, generando así un círculo vicioso. “Muchas parejas que antes de conocer su condición de infertilidad mantienen una buena salud mental, sufren un serio quiebre frente a su nuevo estado de infertilidad, también conocido como ‘crisis de infertilidad’. Esto puede ser agravado por los propios tratamientos y por instrucciones médicas que en alguna medida invaden la vida psico-sexual de la pareja”.

El especialista afirma que si bien no existe “el” mecanismo para determinar el estrés como causa de infertilidad -ya que es parte de la evaluación de muchos factores que en suma pueden estar asociados- se les sugiere a las parejas una evaluación psicológica que determine el grado de estrés y la necesidad de tratamiento complementario.

“El impacto positivo que tiene el consejo psicológico debe ser resaltado, pese a que su relevancia estadística aún no ha sido demostrada en relación a una mayor tasa de embarazos logrados”. El doctor Macaya agrega que el apoyo psicológico debe ser completo, es decir, con terapias individuales, de pareja y de grupo, en las cuales las diferentes parejas logren incorporar que no es un problema tabú y que muchos están en la misma situación.

Atenuar la ansiedad y el estrés

La psicóloga Rosario Domínguez sostiene que “el cargar los dados a la ansiedad, a veces lo único que logra es aumentarla. Porque el mensaje implícito es ‘además de que no se embarazan parece que es culpa de ellos’.

Entonces hay que ser cuidadosos con la asociación que se hace de estrés e infertilidad, porque si bien puede existir, es un factor más entre un conjunto de factores biológicos, y a veces se le aborda en forma muy simplista”.

La profesional comenta que es normal que una pareja se angustie al ver amenazada la posibilidad de ser padres. Por ello es importante además de educarse sobre el tema, trabajar la tristeza, la rabia y la angustia, para poder convivir con el problema, sobrellevar los tratamientos y para que estos tengan el éxito esperado.

Asimismo, asegura que el enfrentamiento de la infertilidad debe incorporar los aspectos psicológicos, por lo cual es deseable que las parejas tengan acceso a un profesional de salud mental en el curso del tratamiento que incluye etapas de esperanza y momentos de desilusión. “Para que pueda ser una verdadera ayuda, es fundamental que estos profesionales estén familiarizados con la infertilidad, ya que un especialista que desconoce el tema podría reproducir creencias muy extendidas, particularmente aquello que tiene que ver con situar la causa de infertilidad en la ansiedad”, indica la especialista.

Infertilidad sin culpa

El especialista de la Universidad Católica, afirma que lo primero que se debe hacer con las parejas es “informar de los tiempos que en general toma encontrar la causa de infertilidad en cada caso, y el camino que se iniciará y recorrerán juntos en la solución del problema. Cuando el paciente conoce el plan de trabajo y el tiempo aproximado que esto tomará, así como las expectativas reales de lograr un embarazo por mes, entonces el nivel de ansiedad disminuye considerablemente”.

Asegura que además “cuando se trabaja en equipo, lo que consideramos fundamental en nuestra unidad, en donde médicos, enfermeras, biólogos y psicólogas hablan el mismo lenguaje, cercano y comprensible para las parejas, entonces la carga emocional se atenúa. Si aún así no fuera suficiente, el trabajo directo con las psicólogas en forma individual, en pareja o grupal, es sin duda un gran beneficio para la pareja en estudio”.

La psicóloga Rosario Domínguez también recomienda informarse sobre el tema, saber qué les pasa y por qué. Entender lo que el médico les dice y si no comprenden preguntar hasta que les quede claro. Si se sienten muy tensos por lo que están viviendo, buscar ayuda de salud mental. Asumir los problemas de fertilidad como un tema de pareja, no culparse a uno mismo o a la pareja, comprenderlo como un problema de salud, no como un problema de capacidad o valor personal. Poner límites frente a los comentarios del medio que no son cariñosos o respetuosos, cuidando así la intimidad”.

En las parejas que no han logrado tener un hijo, la infertilidad implica altos niveles de estrés. Por ello, los especialistas afirman que un buen manejo del estrés asociado a la infertilidad puede ayudar a que la pareja enfrente de mejor manera su problemática, los diferentes estudios y tratamientos.

Artículo publicado en revista PadresOk.

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