La mentira en los niños ¡10 grandes verdades! – PadresOk

La mentira en los niños ¡10 grandes verdades!

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Llamar la atención, evitar un castigo o una baja autoestima son algunas de las razones que pueden llevar a mentir a un niño. Cualquiera sea el caso, es importante observar qué hay detrás de estos pequeños engaños y adoptar una actitud paterna que tienda a eliminarlas.

1- ¿Conscientes de la mentira?

Un niño es capaz de darse cuenta que miente desde los cuatro o cinco años, aunque todavía no tenga conciencia de lo que ello significa. Sólo a partir de los seis está capacitado, además, para atribuirle un valor moral a sus faltas de honestidad. La psicóloga infantil Alejandra Muñoz, señala que para mentir tiene que haber una intención y un objetivo, lo que recién se establece con el desarrollo del pensamiento, alrededor de los 6 ó 7 años, cuando el menor ya es capaz de discriminar la verdad de la falsedad. Antes de esa edad los niños tienden a ‘fantasear’, pero el problema surge cuando esa actitud se convierte en un hábito y la mentira se instala en sus vidas como algo rutinario.

2-Mentir con un objetivo

• Fantasear: Los pequeños de tres a cinco años tienden a confundir la realidad con la fantasía cuando juegan y les gusta inventar historias. • Llamar la atención: Casi todos hacen «show» para exagerar sus logros. • Evitar un castigo: Si rompe algo y dice que fue su hermanito, es una forma de salvarse de la situación.

3-Razones para mentir

• Por imitación al padre o a la madre que miente: Si observan y viven la mentira de manera cotidiana, aprenden a hacerlo como algo normal y cotidiano. • Por miedo: Suele ser la causa más común. Hay pequeños que por temor a la desaprobación o al castigo por parte de sus padres, se ven impulsados a falsear la verdad. Si el niño sabe que, por ejemplo, al llevar una nota mala del colegio, su madre se va a enojar o le va a prohibir ver televisión, seguramente preferirá ocultar esa noticia. • Cuando se le exige, el hijo puede comenzar a cambiar la verdad para estar a la altura de las expectativas paternas y no defraudar.

El origen de la mentira

Ante las mentiras se debe reaccionar con calma, pero con firmeza. Antes de alterarse y castigar a su hijo -recomienda la psicóloga Alejandra Muñoz- es útil reflexionar respecto de cuáles son las situaciones en que éste miente, ver por qué lo hace y cómo se ha actuado en ocasiones anteriores ante este tipo de situaciones. ¿Quizás una represalia demasiado severa y desproporcionada?

Si bien la mentira no debe dejarse pasar, tampoco hay que castigarla inmediatamente, sin antes hablar con el pequeño y darle la confianza necesaria para que diga cuáles fueron sus razones. Sin embargo, el menor debe saber que mentir tiene consecuencias.

5-La importancia del ejemplo

Igualmente importante es felicitar al niño que confiesa la verdad y enseñar con el ejemplo. Si, por ejemplo, usted se excusa de contestar una llamada diciendo que no está, sin quererlo, le transmite a su hijo la idea de que es válido mentir para eludir responsabilidades. Lo mismo si se jacta que el cajero de la tienda le dio vuelto de más y usted se quedó callado.

6-Valorar la verdad

Cuando su hijo diga la verdad en público, arriesgándose a ser castigado, haga lo posible por destacar esa acción. Eso no significa que no deba corregir actitudes incorrectas, pero sí déjele en claro que se le perdona y se le valora, aunque sea necesario mantenerle el castigo.

7-Sin exagerar

Procure siempre que sus reacciones o los castigos que aplique sean proporcionales a la falta cometida. Si responde con explosiones exageradas, regaños, castigos o amenazas, el niño será el primer sorprendido por la magnitud de sus mentiras, descubrirá que tiene un enorme poder y las dirá de nuevo.

8-Verdad y confianza

Favorezca un ambiente de confianza, en el que el pequeño se anime a contar sus travesuras y sus errores. Que no sienta que cada vez que habla, hay consecuencias drásticas. Recuerde que los niños que le tienen miedo a los padres no se comunican y por eso caen en la mentira.

9-La verdad es buena

Incúlquele una visión positiva de la sinceridad. Bríndele oportunidades para que compruebe que decir la verdad es positivo, que vea que si sus padres confían en él podrá ir alcanzando más libertad y privilegios. Hágale ver la felicidad y el alivio que se siente cuando ha dicho la verdad. Decir una mentira lleva a elaborar una cadena de mentiras, lo que se traduce en nerviosismo y malestar. Adviértale que, los ‘pillos’ y ‘tramposos’ siempre terminan siendo desenmascarados.

10-La confesión

Jamás acorrale al niño para hacerlo confesar. Mejor haga afirmaciones, en forma calmada, para ver si el menor admite lo ocurrido. Déle la oportunidad – tiempo y espacio- de pensar, rectificar y arrepentirse. Por ejemplo, puede decirle “anda a tu pieza, piensa y me vienes a contar la verdad”.

Sin etiquetarlo

Aunque es correcto hacerle ver a los hijos que han mentido y que eso está muy mal, los padres nunca deben llamarlo ‘mentiroso’. Es necesario separar esa mala acción (mentir) de su ser, porque al etiquetarlo le resta posibilidades de cambiar.

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