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Una siesta reponedora

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El hábito de la siesta puede ser no solo agradable, sino que hasta necesario y beneficioso para un pequeño de 2 años, especialmente porque está en la etapa precisa para establecer rutinas que le aporten estabilidad emocional y le proporcionen un adecuado desarrollo neurofisiológico. A pesar que según afirman algunos expertos, la siesta debe ser sagrada, la neuróloga infantil, doctora Emilia Rodillo, explica que la estrategia a seguir no es generar la “guerra” de la siesta, sobre todo porque es común que niños de esta edad comiencen a resistirse a dormir por las tardes, porque prefieren aprovechar el tiempo en actividades que les parecen más entretenidas.

Tu hijo, ¿necesita dormir siesta?

Para detectar si los niños son candidatos seguros para dormir siesta como un hábito de todos los días, es necesario establecer:

Si a mitad de la tarde les afloran ojeras o repentinamente se quedan dormidos a cualquier hora del día.

También si se muestran irritables y lloran sin motivo aparente, con signos de cansancio.

Es una señal clara que necesitan incorporar la siesta si caen rendidos a la hora de la comida, y como consecuencia comen mal y de mal humor.

Necesitan descansar

Es muy importante que las personas que están al cuidado de los niños garanticen su adecuado descanso, ya que gracias a este tiempo de relajación y tranquilidad -que se suma al sueño nocturno- los pequeños re- Desde una hora y media y hasta dos horas es lo que debe durar una siesta ideal para un niño de dos años. Lo importante es que comience inmediatamente después de almuerzo, de manera que no interfiera ni retrase el sueño de la noche.

¿Y si ya no quiere dormir?

Si tu hijo se resiste a dormir siesta, definitivamente quiere decir que su organismo ya no la necesita. Si es así, no lo obligues. Recuperan la energía que gastan durante el día. Además, dormir les permite generar hormonas como la del crecimiento, favorecer la producción de anticuerpos y mejorar los procesos de cicatrización y reparación de tejidos, junto con ayudar en la maduración de su sistema nervioso central.

Consejos para una buena siesta
1. Deja a tu hijo despierto en su cama, con sus objetos de descanso habituales: osito de peluche o ‘tuto’.
2. Asegúrate que en la habitación no hay elementos distractores, como la televisión o ruidos fuertes.
3. Explícale que al descansar un rato, tendrá más energía para jugar después y que se sentirá mucho mejor cuando despierte.

 

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