En pocos días, los niños nuevamente entrarán a clases y luego de las vacaciones cuesta mucho retomar el ritmo habitual, provocando situaciones de estrés por el hecho de tener miedo, inseguridad o tensión que pueden afectar la salud. Levantarse temprano, los uniformes, las tareas, cuadernos y libros, profesores, compañeros, todo vuelve a la rutina, pero ¿qué significa esto para los niños?
“Debemos prepararlos para este momento y saber que los primeros días siempre son decisivos para su desempeño escolar durante todo el año”, explica Monserrat Sepúlveda, psicopedagoga de Red Salud UC.
Esta primera etapa es de mucha incertidumbre, y más si es el primer año de colegio. “El temor es total, pensar en separarse de los padres, la incertidumbre de un “supuesto abandono”, el desconocimiento del sistema educativo, conocer a los profesores y enfrentar a otros niños desconocidos”, explica la especialista.
Cuando ingresan a un nuevo ciclo escolar, el conocer al nuevo profesor, ver nuevamente a los amigos, a los compañeros que no nos caen tan bien, el temor a la disciplina, el estreno de uniformes y mochilas, los útiles con que presumir delante de los compañeros, la frecuente aversión a las tareas escolares, todo eso son hábitos que hay que retomar paulatinamente, ellos de alguna forma se rompen durante las vacaciones y esto acarrea presiones para todo el entorno familiar.
“Un problema más grave que hay que identificar son las experiencias previas no gratas en el colegio, la presión social, las restricciones de tiempo y las responsabilidades”, manifestó Monserrat Sepúlveda.
Es importante comprender que las vacaciones han permitido el cambio de ciertos hábitos, tanto alimenticios como del sueño, así como en la disciplina y los horarios, por lo que es necesario que se vayan ajustando poco a poco, antes del tan ansiado regreso a clases.
Y para que todo resulte más fácil, la psicopedagoga sugiere:
· Conversar con ellos la importancia del regreso al colegio, lo que se espera de este año y cómo piensan lograrlo.
· Plantear el regreso a clases como algo positivo y muy importante.
· Escuchar sus temores, dudas, intereses y expectativas con mucha atención y orientarlas respetuosamente en todo momento.
· Establecer y respetar los horarios para levantarse, dormir, alimentarse, tomar clases especiales, hacer tareas y jugar.
· Responsabilizarlos sobre el cuidado de útiles escolares, el arreglo diario de sus uniformes o ropa de escuela, así como de la solución de sus tareas escolares para evitar el desorden que es causante muchos problemas y tensiones familiares.
· Supervisar bien su desayuno que es el principal alimento que les permitirá concentrarse y aprender bien durante toda la mañana. Con frecuencia es importante incluir un complemento alimenticio para el recreo, para que no les falten todas las vitaminas y minerales esenciales para su adecuado crecimiento y desarrollo.
· Estar pendientes de todos los cambios posibles de conducta o actitud que puedan ser manifestaciones de algún problema no resuelto en la escuela o en su vida personal. Tener en cuenta que los problemas para ellos son tan grandes e importantes como lo son los nuestros.
· Salir a tiempo para evitar el tráfico y mostrarse alegres en todo momento.
Pero también es importante vigilar otras conductas durante el año escolar que podrían indicar que los niños no se encuentran bien en la escuela.
× Llorar todos los días al entrar a ella.
× Orinarse.
× Simular o presentar dolor de estómago, cabeza, náuseas y otros todos los días.
× Sentirlos desmotivados y tristes cada vez que salen de la escuela.
× Quejarse continuamente ante los padres sobre la conducta de maestros o compañeros.
× Presentar algún signo de violencia o golpe.
× Detectar baja de calificaciones sin motivo aparente.
Ante estas señales es siempre importante:
ü Escuchar a los niños y niñas, atender a sus quejas y darles credibilidad hasta que se demuestre lo contrario.
ü Hablar con profesores y directores y comentar los cambios de conducta inesperados.
ü Denunciar cualquier hecho de violencia.
ü Ayudarlos y orientarlos en sus requerimientos.
ü Comentar con los profesores si se piensa que las tareas son excesivas.
ü Estimularlos y felicitarlos ante sus éxitos y orientar sus fracasos y errores para que aprendan de ellos.
“Hay que recordar que serán muchos los años que los niños estarán en la escuela y que esa debe ser una etapa de aprendizaje saludable y placentero y no de angustia y temor. Nunca compararlos con los hermanos u otros niños. NO OLVIDAR que todos aprendemos en tiempos y ritmos diferentes, y que eso no nos hace ni más ni menos inteligentes”, finalizó la especialista.