En los niños son más habituales las alergias a la proteína de la leche de vaca y al huevo, mientras que en los adultos son los mariscos y el maní..
Hace ya unos años que estamos escuchando hablar cada vez con más de personas, especialmente niños, con alergia a la leche de vaca, al huevo, al maní, a los frutos secos, a los pescados o a los mariscos.
La Dra. María Pía Zañartu, alergóloga de Clínica Universidad de los Andes, explica que las alergias alimentarias son un tipo de reacción adversa a alimentos debido a la acción de mecanismos inmunológicos. “Son distintas a las reacciones alimentarias no inmunológicas, en las cuales encontramos las reacciones de intolerancia, como la intolerancia a la lactosa; intoxicaciones y otras”, señala la especialista.
No están completamente claras las razones de la aparición de las alergias alimentarias, pero se cree que están influyendo razones genéticas y ambientales, entre las cuales se encuentran una pérdida de tolerancia a los alimentos por parte de la mucosa intestinal; el uso indiscriminado de antibióticos que pueden alterar esta barrera intestinal, la modificación de los alimentos procesados en industrias y la excesiva higiene ambiental, que nos hace tener menos contacto con infecciones, con lo que la balanza se inclina hacia las enfermedades alérgicas.
La Dra. Zañartu advierte que si bien han aumentado, la percepción de alergia alimentaria está sobreestimada. Las encuestas muestran que hasta un 30% de los pacientes cree tener alguna alergia alimentaria, en condiciones que las pruebas y exámenes apuntan a una prevalencia cercana al 6% en los niños y un 3% en los adultos.
“Las alergias alimentarias pueden ser prevenidas de cierta manera estimulando la lactancia materna, introduciendo en forma tardía los alimentos involucrados en los niños, previniendo el uso exagerado de antibióticos o de otras sustancias que pueden alterar la barrera natural intestinal y que provocan procesos inflamatorios locales”, afirma la Dra. María Pía Zañartu.
Lo más frecuente es que las alergias alimentarias vayan desapareciendo en la medida que el sistema inmune va madurando desde la infancia a la adultez, donde se comienzan a tolerar mejor los alimentos. Un ejemplo clásico y actual es la alergia a la proteína de la leche de vaca, que se resuelve aproximadamente a los 5 años de edad.
Sin embargo, hay otras alergias alimentarias que tienden a persistir, siendo el único tratamiento eliminar de la dieta el o los alimentos responsables. Aquellos pacientes que han presentados reacciones graves, deben ser educados en el manejo de una próxima emergencia, enseñándoles el uso de medicamentos y advertirles la importancia de acudir a un servicio de urgencia por un eventual riesgo vital.