La constante exposición al agua en piscinas, mar y lagos durante el verano, genera infecciones en el conducto externo del oído, provocadas por el contacto con gérmenes que ingresan a este sector.
Las infecciones al oído son una de las razones más frecuentes por la que los padres llevan a sus hijos al médico durante el verano. La otitis externa es muy común, tanto en adultos como en niños, y se caracteriza por una inflamación secundaria a una infección del conducto auditivo externo, el cual se encuentra localizado por fuera del tímpano.
La otitis externa es también denominada “oído del nadador”, y es una inflamación, irritación e infección de la parte externa del oído y particularmente del conducto auditivo externo, debido principalmente a las bacterias pseudomona aeruginosa y staphylococcus aureus.
Tiende a producirse más en verano por el agua que ingresa al oído por los baños en piscinas y mares. El agua dulce tiene bacterias y otros agentes infecciosos que producen la infección.
Según el Dr. Giorgio Pio, otorrinolaringólogo , en los síntomas más comunes está el dolor agudo, conducto enrojecido, edematoso y eventualmente pus. Muchas personas sufren una sensación de oído tapado y dolor intenso, que empeora cuando se toca o se mueve el pabellón auricular, y la compresión del conductor auditivo externo. A veces, también duele al masticar, y el dolor puede acompañado de picazón.
“El diagnóstico se hace clínicamente con los síntomas del paciente y examinándolo queda bastante claro qué tipo es”, afirma el doctor. En el caso de la otitis externa, se trata con gotas antibióticas tópicas, sin antibióticos orales. Es importante que un especialista las maneje porque muchas veces es necesario hacer curaciones y aspiraciones bajo microscopio, para que el tratamiento sea más efectivo.
Para prevenir, el Dr. Pio recomienda bañarse en piscinas que tengan el agua clorada y consultar a tiempo para evitar complicaciones. Para que los niños no se lesionen los oídos, hay que evitar que se limpien ellos mismos y que se introduzcan objetos en las orejas, incluidos los “cotonitos”.