Instinto y amor – PadresOk
Instinto y amor
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“Yo amo a mi hijo” es una frase común, real y parte de nuestro discurso habitual. Sólo en algunos casos vemos a padres o madres que no aman a sus hijos, situación triste y que afecta el vínculo y la salud de los pequeños.

Si el amor es un sentimiento que simplemente se siente, entonces dejaremos de lado las explicaciones biofisiológicas del fenómeno del amor, para quedarnos con que el amor que sentimos por nuestros hijos e hijas es instintivo.

Naturalmente nos nace amar a nuestras ‘crías’, ya que como se ha demostrado, la mujer está dotada para ofrecer cuidados y amor. Por lo tanto, estamos biológicamente listas para ofrecer el mejor amparo posible a nuestros niños. Amamos porque amamos, no porque es bueno o conveniente y, por lo tanto, debemos hacerlo.

Los recién nacidos vienen de una situación de total confort dentro del útero. Cuando nacen, ese continuo se interrumpe y el cuerpo del bebé entra en un estado de estrés que hace erigir el llanto que comunica el reclamo urgente de volver al estado anterior de satisfacción. ¿Quién puede otorgarlo? La madre, quien entrega cuerpo, palabras, respiración, calor, pechos con calostro y leche. Luego el bebé se calma. Todo este funcionamiento es perfecto gracias al amor que sentimos, que ha permitido que despleguemos la capacidad de cuidado, restableciendo el equilibrio perdido. Hasta aquí, puro instinto-amor.

El problema surge cuando el discurso social: “Acostumbre a su bebé a tomar pecho cada 4 horas”; “Qué pena, sus pezones son cortos, no podrá dar de mamar”; “No lo tenga mucho en brazos que se puede malcriar”; “Póngale de inmediato el chupete o será esclava del llanto”; “Sácalo rápido de tu pieza porque o si no, lo tendrás pegado toda la vida”, “Déjalo llorar, así tolera mejor la frustración”. Suma y sigue.

Mientras tanto, los niños siguen necesitando continuidad en el contacto con el cuerpo de la madre, que es lo único que los satisface. Por lo tanto, si siente ganas de calmar el llanto de su guagua, tómela en brazos, bésela y ofrézcale su pecho, que además de nutrientes le da el cariño que necesita.

No existen patologías mamarias para interrumpir la lactancia, todas las heridas, grietas e incluso la mastitis tienen solución. Si su deseo es amamantar, siga esa fuerza y pida ayuda. Si quiere dormir y descansar, duerma con su guagua, porque además ella o él necesitan constatar que usted está a su lado para protegerlo y alimentarlo. ¿Se mal acostumbrará o mal criará? Definitivamente no. ¿Desde cuándo el amor y la tendencia a calmarlos dañan su salud? Escuche su corazón y siga su instinto, siga su amor.

   

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