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Estimulando el lenguaje de los niños
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por Aída Pohlhammer.

Con frecuencia algunas mamás primerizas nos preguntan a qué edad es conveniente que a sus hijos, menores de un año, los evalúe un  fonoaudiólogo o nos piden  “tips” para estimular el lenguaje.

Es gratificante notar que las madres jóvenes le están dando al lenguaje el importante lugar que le corresponde, tanto en la comunicación como en el aprendizaje escolar y en el desarrollo personal social ; es un tema al cual siempre debemos estar atentos y procurando incrementarlo.

Sin embargo es conveniente también recordar que un niño, solo necesita escuchar hablar y que le hablen, para desarrollar su lenguaje y que la edad de aparición del lenguaje oral varía, en pequeños rangos, de un niño a otro, por lo tanto, no hay que preocuparse porque, la gran mayoría de los  niños,  nunca va a necesitar  tratamiento de fonoaudiología.

¿A qué debemos estar alerta desde el nacimiento?

¿Se sobresalta con ruidos fuertes?  ¿Busca el sonido?

¿Succiona el pezón o el chupete con la fuerza necesaria?

Más adelante, la guagua dará muestras de reconocer la fuente sonora, mirará al interlocutor, dará muestras de prestar atención a las conversaciones de los otros e irán apareciendo cada día nuevas conductas que incrementarán la comunicación de los padres con su hijo.

Más importante que el número de palabras que una guagua dice al completar el primer año, es el contacto visual que establece con la persona que le habla, la intención de comunicarse que muestra, la capacidad de obedecer órdenes simples que tiene. Todas estas conductas nos permiten observar que el desarrollo del lenguaje está siendo normal.

A pesar de lo dicho anteriormente, la estimulación temprana, entregada por el medio familiar es muy conveniente ya que los primeros años de vida son los más productivos en el aprendizaje y las palabras que se escuchan en esta etapa, difícilmente se olvidan. Mientras antes se tenga dominio de las reglas del lenguaje y se adquiera un amplio vocabulario, se harán más fáciles los  aprendizajes futuros.

Por eso voy a dar algunas ideas a las madres y los padres, que quieren estimular el desarrollo del lenguaje de sus hijos durante el primer año,  para que lo hagan sin necesidad de salir de sus rutinas diarias:

*Aprovechar los tiempos con la guagua para mostrar y nombrar los objetos que están utilizando; de esta manera estamos enseñando vocabulario ya que, aunque no pueda repetir los nombres, está asociando un concepto con el término que se usa para nombrarlo. (lenguaje comprensivo)

*Con el mismo objetivo, a   la hora del baño, nombrar las partes del cuerpo que se está  jabonando.  Además, si al  hacerlo   usamos diferentes esponjas de distintas texturas, proporcionamos estimulación táctil que les ayuda a sentir y reconocer estas partes de su cuerpo.

*Dar las mamaderas en posición semisentado, no solo hace que disminuya el reflujo y  protege de infecciones en el  oído medio, si no que además,  hace trabajar la musculatura intra oral ,necesaria para la adecuada pronunciación de los fonemas. (cuidar que el líquido esté en posición que impida tragar aire)

*Las canciones que escucha nuestra guagua, le ayudan también a aumentar su vocabulario y favorecen la memorización de las palabras. Pequeños libros de cuentos con láminas que puedan mostrarse y nombrarse repetidamente, cumplen un objetivo similar

*La hora de asear sus encías o sus dientes, se puede aprovechar tocando con el cepillo o cotonito, su lengua desde adelante hacia atrás y desde las orillas hacia el centro para aumentar así su sensibilidad y propiocepción (esto último es lo que le permite saber en qué posición está su lengua y su cuerpo en general)

*Si limpiamos el paladar desde adelante hacia atrás, ayudamos a producir un relejo de elevación de la lengua, también necesario para pronunciar bien las palabras.

*Cuando mecemos “suavemente” a la guagua, para calmarla o entretenerla, estamos estimulando el aparato vestibular del oído, lo que favorece la integración sensorial y el desarrollo del lenguaje.

*Más adelante, cuando empiezan a comer papillas y otros alimentos, van apareciendo nuevas instancias de vocabulario que no hay que desperdiciar. El nombre de los cubiertos y los útiles de alimentación, el nombre de los alimentos, que aunque estén molidos, tienen  un sabor diferente que les permite asociar sabor-nombre.

En fin, son solo algunas ideas ya que con seguridad, cada mamá o papá irá encontrando en su propio medio,  nuevas fuentes de estimulación del lenguaje.

 

   

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