Verano: vacaciones y ocio en familia – PadresOk
Verano: vacaciones y ocio en familia
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Por Lorena Cornejo & Benito Baranda.

Nos recomendaron hace algún tiempo leer el libro ‘El arte y la ciencia de no hacer nada’ escrito por Andrew J. Smart, un relato-investigación y documentación del valor del ocio, de darse el tiempo para ‘no hacer nada’ y dejar que la mente desencadene su creatividad, su riqueza, desahogue las maravillas que se encierran en ella y que tantas veces las sofocamos, para que nuestro entorno familiar se beneficie de aquel tesoro que cada uno posee. Coincidió que un amigo muy cercano nos regaló en esos mismos días el libro del filósofo coreano Byung-Chul Han llamado ‘La sociedad de la transparencia’, ya habían pasado por nuestras manos otros dos textos de él y éste nuevo lo leímos con entusiasmo, sus páginas nos conmovieron y además en medio de nuestra poblada ciudad se nos hacía más evidente su profundo análisis de la realidad existencial en la que nos encontramos inmersos. Nos dice allí que la ‘crisis de la época actual no es la aceleración, sino la dispersión y la disociación temporal’…muy fuerte y duro, pero real y evidente. También nuestras familias se ven impactadas por ello.

Dejamos poco tiempo para compartir sin producir, para estar sin negociar, para disfrutar sin ‘reventarnos’…se nos ha olvidado la experiencia necesaria del ocio y su beneficio en nuestras vidas, el estar simplemente con nuestra esposa u esposo, con nuestros hijos e hijas, con los amigos y amigas, disfrutando de su presencia y gozando esa compañía que da seguridad.

Unos meses antes –y luego de una charla- nos habían regalado el hermoso y conmovedor libro de Nowak Martin ‘Super cooperadores’, se unieron así miles de puntos –como diría Steve Jobs- ya que desde el análisis de las primeras células, de investigaciones en la misma naturaleza, metiéndose de lleno en la teoría de la evolución, Nowak concluye que no basta con la mutación y diferenciación sino que el ‘gran arquitecto de la evolución humana es la cooperación’. Cuánto necesitamos de esa cooperación solidaria en nuestros hogares, en las calles de nuestras ciudades y pueblos, en los trabajos y escuelas, esa es la que nos trae conocimiento mutuo, confianza y crecimiento de verdad.

Finalmente recordamos en la adolescencia haber visto un pequeño libro que se titulaba ‘Homo Ludens’ de Johan Huizinga donde se concluía que en la humanidad ‘el juego era más antiguo que la cultura’, jugábamos mucho los seres humanos, destinábamos tiempo para vincularnos y disfrutar por intermedio de las actividades lúdicas. ¿Lo hacemos hoy así con nuestros hijos e hijas, con otras familias, con los vecinos, en el trabajo…etc.?.

Perdonen que juntemos estos textos pero así nos sucedió en estos días y se dio la feliz coincidencia que nos abre los ojos a dar tiempo al ocio, a la cooperación y al juego desde nuestro propio hogar. Que mejor que hacerlo en este tiempo de verano, de vacaciones, dando espacio a eso que está tan claramente inscrito en nuestra rica humanidad y que nos hace tan bien, nos hace mejores personas y una mejor comunidad, hace brillar la generosidad y simpatía de cada cual, ese rico ser singular que está anidado en cada uno de nosotros y nosotras.

   

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