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El valioso tiempo de la alimentación de tu guagua
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Por Aída Pohlhammer.

El primer año de vida, es muy importante sentando las bases del desarrollo de los niños. Es conveniente tener esto en cuenta para estar atentos a darle a nuestra guagua el tiempo que necesita para lograr un buen apego y  fortalecer sus habilidades prelingüisticas que lo llevarán a tener una buena comunicación.

Hace algunas décadas, se decía que si la madre tomaba al niño en brazos cada vez que éste lloraba, se le mal acostumbraría y pronto sería necesario tenerlo constantemente en brazos. Hoy se ha visto  la importancia que tiene el que la madre atienda oportunamente al llanto de su hijo, tanto para estimular la comunicación, como para otorgarle seguridad y favorecer el desarrollo emocional y afectivo del niño. Del mismo modo se ha comprobado la necesidad  de que exista, frecuentemente, contacto físico estrecho entre la madre y su guagua para el adecuado desarrollo del apego.

Si los padres atienden  los intentos de comunicación de su hijo, pronto aprenderán a diferenciar cuando el llanto es por hambre, cuando está incómodo o cuando tiene algún dolor. Por su parte, el niño aprenderá que a su llanto sigue una satisfacción de sus necesidades y poco a poco irá dándole a éste, diferentes inflexiones las que posteriormente serán reemplazadas por emisiones orales más complejas (vocalizaciones, balbuceo y posteriormente palabras)

Durante la alimentación, especialmente en la succión del pecho, se establece una interacción muy especial entre madre e hijo que es conveniente aprovechar tomándose todo el tiempo que sea necesario. En el curso del primer año, la guagua  tiene una necesidad de succión  de aproximadamente 1 hora cuarenta minutos diarios, que la logra cuando mama 5 veces al día,  durante 10 minutos en cada pecho. Según algunos autores,  el uso del chupete de entretención es consecuencia de que no se le dé totalmente el tiempo que necesita para mamar.

Por lo anterior si la guagua toma mamadera y no tiene dificultades de succión, se sugiere hacer un orifico pequeño al chupete, que le ofrezca mayor dificultad, de manera de prolongar el tiempo de alimentación y proporcionarle mayor ejercitación para su boca. De esta ejercitación, pronto nacerán los sonidos guturales  Ej. “agu”  “ago” .

Más adelante, no debe parecer pérdida de tiempo el que se gasta al reemplazar la mamadera por la cuchara, ya que el ejercicio que realiza con los labios al retirar el alimento de ésta, favorece la emisión de los sonidos bilabiales, que  pronto utilizará  para  llamar al papá y a la mamá.  Con iguales objetivos, hay que evitar seguir moliendo la comida en la juguera cuando  el niño ya esté en condiciones de masticar pues, los movimientos que realiza para hacerlo, favorecen el desarrollo de su musculatura oro -facial y la emisión de los demás sonidos del lenguaje.

El aseo de las encías,  y posteriormente los dientes, es también una excelente instancia de estimulación de la sensibilidad de la boca que se debe aprovechar, tocando firmemente la cavidad oral con los cepillos especiales que se venden en el comercio y motivando al niño para que imite movimientos con su lengua y sus labios.

No olvidemos mantener limpia su nariz que le permite filrar, humedecer y calentar el aire que respira, evitando así resfríos e infecciones en los oídos.  En cuanto a sus oídos, evitemos usar cotonitos que pueden hacer que el cerumen, necesario para el buen funcionamiento del oído, se  vaya hacia adentro formando un tapón,  con la consecuente disminución de la audición La limpieza de la oreja no debe pasar hacia el canal auditivo;  en e adulto,  esta debe ser solo hasta donde cabe el propio dedo meñique, en la guagua, hay que considerar la misma proporción.

Las caricias y canciones, son también importantes durante este primer año en que empieza  en el que la guagua empieza a descubrir su propio cuerpo y a  conocer el nombre de sus pares y tomar conciencia de si.

 

 

 

 

 

 

 

   

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