¿Se pueden deprimir los bebés? – PadresOk
¿Se pueden deprimir los bebés?
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La pregunta es difícil. Quisiéramos pensar en la infancia como un tiempo libre de preocupaciones y dolores, por lo que la mera insinuación de que a tan corta edad un bebé pudiera sufrir, parece increíble.
Pero la realidad es otra. Los bebés son especialmente sensibles al estado emocional de su madre, ya que su dependencia y conexión con ella es total. Por lo mismo, son vulnerables a verse afectados si ella sufre por estrés o tensión.
Si el niño nace en un entorno familiar tranquilo y de contención, donde la madre está sostenida emocionalmente, el ambiente favorecerá un desarrollo sano.
De lo contrario, su estabilidad emocional puede verse comprometida. Una alteración de las emociones de la mamá afecta al bebé, pudiendo presentar desde sus primeros meses síntomas tales como falta de interés en la alimentación, en los juegos o en la interacción, una detención en el crecimiento, aletargamiento o la mirada vacía.
A la base de la depresión en los bebés está la experiencia de pérdida. Su mamá es lo más importante para él, por lo tanto, si el bebé pierde de alguna manera a la madre, está en riesgo de verse afectado sicológicamente. Esta pérdida puede ser real y permanente -como en los casos de enfermedad crónica o abandono pero también existen otras formas menos evidentes.
Los bebés pueden tener la experiencia de perder a sus madres cuando éstas no están emocionalmente disponibles para ellos, ya sea por sus propias dificultades -depresión, angustia- o por estar físicamente enfermas. Madres excesivamente preocupadas, ya sea por problemas de pareja, de personalidad o estrés en el trabajo o en otras áreas, pueden ser vividas por el bebé como ausencia y pérdida.
Su reflexión sería: mi mamá no está aquí conmigo, su mente está en otra parte. Cualquier interferencia en el vínculo entre la madre y el bebé puede contribuir al sentimiento de haber perdido a su mamá. Dificultades en el apego que se desarrollan por diversos motivos, y por supuesto, la separación física de la madre.
Vacaciones, hospitalizaciones, viajes de trabajo o cualquier otra forma de ausencia, cuando son muy prolongadas, puede causar que el niño se repliegue a un estado de abandono y aletargamiento, lo que lo predispone a desarrollar depresión más adelante.
¿Cómo se puede resolver esto? Devolviendo la madre al bebé. Dependiendo de las circunstancias o el tipo de pérdida, puede ser que ella reciba tratamiento para su depresión, o que pase más tiempo con su hijo. O que el vínculo entre ambos sea fortalecido mediante terapia madre-hijo, también llamada terapia vincular. En la mayoría de los casos estas soluciones son efectivas. En algunos casos extremos, cuando la pérdida es irreversible, el bebé requerirá de una figura sustituta, otra persona que ocupe el rol de la mamá.
Todos los bebés necesitan de sus madres tanto física como emocionalmente para desarrollarse y crecer de manera saludable.
Mientras más segura, estable y apoyada esté la mamá, más sano y feliz estará el bebé. Siempre puede haber dificultades, pero si las madres están sintonizadas con sus bebés y perciben su sufrimiento, esto se puede remediar.
   

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