A la hora de dormir ¿Con los papás o en su pieza? – PadresOk

A la hora de dormir ¿Con los papás o en su pieza?

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Algunos especialistas sostienen que los niños, idealmente a partir de los primeros meses de vida, deben dormir en su propia habitación, ya que esto les permite ir reconociendo y estableciendo un ambiente de seguridad, para posteriormente conciliar de manera más fácil el sueño. Así también, los padres pueden tener su espacio de intimidad.

Para los padres es difícil saber si los niños pequeños deben dormir junto a ellos o en una habitación propia. Muchos papás, al llegar a casa con su nuevo hijo lo incluyen en su pieza durante los primeros días para favorecer la vigilancia y la lactancia a libre demanda. Sin embargo, como sostiene el doctor José Luís Martínez, neonatólogo, esta costumbre tiene la limitante de saber cuánto tiempo es correcto que se prolongue.

¿Solos o acompañados?

La respuesta es relativa, ya que como afirman los pediatras Jose Luis Martínez y Hernán Villalón, hay grupos que recomiendan que la estadía en la habitación de los papás sea sólo por las primeras dos a tres semanas; período de alta demanda de lactancia nocturna. Otra postura, quizás la más clásica, es que los padres pueden hacerlo desde que los pequeños dejan de alimentarse al pecho durante la noche, ya que antes resulta complicado para la madre.
El doctor Villalón agrega que es útil trasladarlo a su propia habitación, así como ponerlo en su cuna definitiva, porque les permite ir reconociendo y estableciendo un ambiente de seguridad, para posteriormente, conciliar el sueño de manera más fácil.

Por su parte, el doctor Estivill en su libro “Método Estivill: Guía rápida para enseñar a dormir a los niños”, sostiene que “al tercer mes de vida, el niño ya podría dormir en su propia habitación. De todos modos, lo normal es que hasta los seis meses pueda estar junto a su madre para facilitar la toma nocturna”.

De acuerdo a la opinión de algunos psicólogos, es bueno que los bebés duerman con sus padres hasta alrededor de los 4 meses. Después de esa edad ya pueden aprender a conciliar el sueño y para procurar su buen dormir es recomendable que duerman en su propia pieza, de manera de no interrumpir su ciclo de sueño con la conversación de los padres, la televisión, etc.

Creando su espacio

Se recomienda definir el espacio del niño desde la llegada a la casa. Inicialmente puede ser su moisés, después la cuna y finalmente su habitación y cama. Se sugiere crear el hábito de conciliar el sueño en su cuna e introducir algunos elementos dentro de ella, que le generen seguridad, como por ejemplo algún muñeco o un pañal tipo “tuto”, y dejarlos siempre allí, de manera que al despertar en la noche el niño pueda reconocer su “espacio seguro” y volver a conciliar el sueño sin recurrir a los padres.

Los bebés necesitan sentirse seguros. Si un pequeño se duerme en brazos de su madre y despierta en su cuna, lo más probable es que no entienda que su mamá lo dejó y está en otra pieza. Se sentirá abandonado y comenzará a llorar. Si la madre, en cambio, lo deja en su cuna mientras aún está despierto y el niño se durmió por sus propios medios, si se despierta verá que todo sigue tal como estaba cuando se durmió y volverá a conciliar el sueño más fácilmente.

Día y noche

Para crear hábitos de sueño, los especialistas recomiendan que la diferencia entre el día y la noche sea instituida lo antes posible, desde la llegada a casa. Por el día debe haber luz natural, actividad física y música. Por la noche, en cambio, un ambiente tranquilo, sin ruidos y de oscuridad, sólo con una pequeña luz guía para los padres.

Consejos para un buen dormir

Durante los primeros meses conviene llevar al bebé a la cuna cuando esté somnoliento pero aún despierto. Esto le permitirá reconocer y adaptarse a su nuevo espacio.

Llevarlo a su cuna con la luz apagada, de esta forma no relacionará la oscuridad con desconfianza, y dejar la habitación antes que el niño se duerma, visitándolo a intervalos para brindarle seguridad.

En el día tomarlo en brazos y tranquilizarlo siempre que el niño lo necesite, ya que este contacto reduce sus miedos nocturnos.

Fuente: artículo publicado en revista PadresOk

 

 

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