Guerra de parejas: ¿Por qué se producen las peleas? – PadresOk

Guerra de parejas: ¿Por qué se producen las peleas?

Compartir:
049

Un extra-terrestre contempla en una puesta de sol a una pareja que lleva más de media hora sentada en una roca, mirando al cielo y abrazados. Después ve como esas dos personas caminan de la mano y se besan, mientras se dirigen al auto que los espera a un costado de la playa. Este ‘marciano’ también escucha cuando él le dice a ella ‘mi vida, dame las llaves’, y cuando la joven le responde, ‘mi amor, tú te quedaste con ellas porque venías manejando’. La misma especie de otro planeta simplemente no puede entender cómo la misma pareja que hasta hace un minuto se miraba embelesada de pronto parecen enemigos; escucha atónito las discriminaciones y las frases del tipo ‘¡te dije que guardaras bien las llaves, siempre lo pierdes todo!’ ‘¡no se puede salir contigo porque haces que todo termine mal!’.

Con este ejemplo los psicólogos Carmen Luz Méndez y Fernando Coddou grafican las peleas en su libro “La aventura de ser pareja”, y lo incomprensible que pudiera parecer para cualquier especie no humana que observa cómo en un minuto la gente se ama y al otro se odia.

Las peleas normales

Es común oír que las parejas dicen llevarse bien, con las peleas normales que toda pareja tiene. Incluso algunas personas se extrañan o se preocupan cuando no han peleado desde hace algún tiempo, atemorizados por lo poco normal que es eso, y porque es más sano pelear de vez en cuando.

Esta creencia se sustenta en que los seres humanos son agresivos por naturaleza, y que ante ciertas provocaciones se despierta ese instinto natural que todos llevamos dentro. Así se explicarían fenómenos como la guerra, como un fenómeno normal ante situaciones que escapan al control de los involucrados y donde la salida es pelear para imponer al otro lo que se cree que es correcto.

Los psicólogos Méndez y Coddou señalan en su libro que las razones que refieren las parejas respecto a qué las lleva a pelear son principalmente lo que dijo o hizo el otro, y su incapacidad para dejar el tema nulo y evitar seguir con la pelea. Parecen argumentos razonables y legítimos dentro del análisis humano y justamente por eso a una persona cualquiera no le hubiera parecido extraña la escena de la playa.

“Muchas personas coincidirían en que es normal que las parejas discutan y peleen de vez en cuando, algunos hasta lo considerarían como una parte necesaria y saludable de la relación. Otros preferirían que no ocurriese, pero igual admitirían que es algo inevitable. Es ‘como somos los seres humanos’ y, efectivamente, en esta aceptación admitimos como habitual, como algo esperable este tipo de interaccionar. Por lo mismo, no es algo que nos llame la atención o nos invite a reflexionar al respecto”.

Ajedrez y kárate

Aunque muchas parejas intentan no pelear, se entrampan rápidamente en los temas típicos de la relación. Las mismas personas que usualmente lo pasan bien juntos y que necesitan de la compañía corporal y emocional del otro, de un modo increíblemente rápido e inesperado se transforman en contrincantes, en enemigos con los cuales se tienen complicadas confrontaciones.

Como indican los autores, “éstas se tornan en un denso ajedrez que las parejas juegan con insidiosa habilidad y que muchas veces se transforma en un kárate psicológico donde los golpes se dan donde más duele, en las partes más sensibles y vulnerables, y en algunos casos llega hasta la violencia física”. La única explicación razonable frente a algo que parece tan irracional es el clásico argumento de la agresividad y violencia natural del ser humano.

Sin embargo, los psicólogos señalan que su experiencia en temas de pareja los induce a creer que la mayoría de las personas son buenas, sanas y que están hechas para vivir de un modo constructivo y positivo.

Buscando la luz

Basados en esta suposición, Carmen Luz Méndez y Fernando Coddou invitan a reflexionar respecto a que la única alternativa es confiar en el control y en el poder del control, para lograr una convivencia posible. Incluso aquellas parejas que parecen vivir en una constante guerra fría rescatan su relación y vuelven a creer en los fundamentos que un día los unieron.

“No es fácil, hay que ser ‘valientes’ en el amor, pero se puede si uno cree que se puede (…) El amor que sienten el uno por el otro es una motivación que hace más intensos estos esfuerzos por ‘salvar al otro”, indican los autores. Por eso, aceptar como válida la verdad del otro sin tratar de imponer lo correcto y lo normal al otro es un gran paso. Es el camino correcto para no terminar usando el poder que cada uno tiene para tratar de salir victorioso y no derrotado; aceptando cómo válido lo que siente el otro y hacer el intento de entenderse y escucharse antes de pelear.

Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOk, agosto 2004

Articulo Previo

¿Sabes cómo reaccionar si tu hijo se intoxica con medicamentos?

Articulo Siguiente

El papá después del nacimiento

Te podría interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *