Enfermedades de verano – PadresOk

Enfermedades de verano

Compartir:
antibiotic-1782433__180

Además de vacaciones, descanso y diversión, el verano también puede ser sinónimo de enfermedades. Según el doctor Pedro Barreda, pediatra, verano significa riesgo, principalmente porque en esta época cambian los hábitos alimenticios de las personas, los lugares donde se desplaza la población y el peligro del sol se hace más evidente que durante el resto del año.

Infecciones intestinales

Se producen principalmente por la manipulación cruzada de alimentos, es decir, por contaminación de productos crudos como carne o pescado con alimentos listos para consumir como verduras frescas. El doctor Barreda señala que “el ejemplo más clásico es cuando el mismo cuchillo utilizado para trozar carne cruda se ocupa luego para picar verduras previamente lavadas y que van a ser consumidas sin cocer, como tomate o lechuga”.
Las infecciones intestinales también pueden producirse por alimentos mal cocidos, es decir, que no alcanzan la cocción necesaria para eliminar los microbios que contienen de manera natural. Según el profesional, es importante tener en cuenta que ningún niño puede comer carne, pollo o pescado con puntos o zonas rojas en su interior.

Asimismo, pueden ser fuente de infecciones estomacales los alimentos en mal estado, ya que producto de las altas temperaturas de los días de verano, o las malas condiciones de conservación de los alimentos en zonas de camping, por ejemplo, algunos productos tienden a descomponerse provocando infecciones. “Por eso es muy importante que las mamás y papás revisen cuidadosamente las etiquetas de los productos que consumen sus hijos, ya que muchos de ellos señalan expresamente, entre otras cosas, que luego de abiertos su duración no es mayor a cuatro o cinco días, incluso refrigerándolos”, indica el pediatra.

Las infecciones intestinales dan lugar a cuadros de diarrea aguda simple, que tiene un período de incubación de 48 ó 72 horas, de gastroenteritis cuando existe presencia de vómitos y también a enfermedades más complejas como el síndrome urémico hemolítico, provocado por la bacteria Etchericha Coli 0157 enteropatógena, que afecta especialmente a niños menores de 2 años y que se origina por el consumo de carne mal cocida, la que incluso puede provocar insuficiencia renal crónica.

Por otra parte, el consumo de alimentos -especialmente mariscos- y de agua contaminada por las heces y orina de personas infectadas, es una causa frecuente de hepatitis A, cuyo período de incubación es de 6 semanas y la cual puede ser prevenida asegurando una adecuada higiene del hogar y manipulación de los alimentos que van a ser consumidos.

Frente a estos cuadros, especialmente cuando afectan a los niños, el doctor Barreda recomienda consultar a un especialista, “sobretodo si la fiebre no cede después de 48 horas, si el niño se muestra decaído y cuando existe riesgo de deshidratación debido a la presencia de vómitos”.

El sol

El doctor Barreda señala que es esencial que los niños utilicen bloqueadores con factor sobre 30 y que ojalá sean recomendados por un pediatra, “ya que los médicos especializados en la salud infantil indicamos marcas que tienen una patente de investigación detrás y que dan garantía de protección”. Otra característica importante que debe tener un bloqueador solar para niños es ser resistente al agua, ya que los rayos de sol son capaces de penetrar la piel mientras el niño se está bañando en la playa o en la piscina.

Por otra parte, el pediatra indica que los niños menores de 6 meses no deben utilizar bloqueadores solares porque su piel es tan sensible y permeable que los productos pueden absorberse peligrosamente más allá de la dermis. Según indica el doctor Barreda, “en estos casos la indicación es que los lactantes menores de 6 meses no vayan por ningún motivo a la playa, para prevenir el riesgo de quemaduras e insolación”.

Independientemente de la protección a través del uso de bloqueadores solares, la exposición al soldeberá evitarse para los niños y adultos desde las diez de la mañana hasta después de las tres de la tarde. En el caso de lactantes, la recomendación de los especialistas señala que sólo pueden hacerlo después de las seis de la tarde, y utilizando siempre gorro y ropa adecuada. Esto porque los efectos del sol sobre la piel, además de producir quedamuras por insolación- son acumulativos, y pueden desencadenar, en la edad adulta, tumores con riesgo de cáncer, manchas y envejecimiento prematuro de la piel.

Virus Hanta

Esta enfermedad se da mayoritariamente en Chile desde la Sexta Región al Sur por el llamado ratón de cola larga -ya que su cola es más larga que su cuerpo- y afortunadamente ha logrado en los últimos años un mejor pronóstico si sus síntomas son detectados a tiempo.

El virus Hanta es trasmitido por los roedores a través de sus eyecciones -saliva, deposiciones y orina- las que son posteriormente inhaladas por las personas. Tiene un periodo de incubación de 45 días y sus síntomas son similares a los de una gripe intensa y fulminante.

El doctor Barreda señala que quienes veraneen en el sur y luego de algunos días o hasta un mes y medio presenten un cuadro gripal fuerte, con dolor de cuerpo intenso, decaimiento y compromiso respiratorio severo y fulminante, consulten con urgencia.

Para prevenir el contagio con el virus Hanta, es importante ventilar los lugares que han permanecido por mucho tiempo cerrados, desinfectar a través de un aseo profundo utilizando mascarilla y guantes, y desmalezar al menos 30 metros alrededor de la casa que va a ser habitada. Asimismo, es importante tener un buen manejo de la basura, es decir, enterrarla lejos de la casa y, en lo posible, caminar por zonas pavimentadas o libres de maleza.

Alergias y picaduras

Las picaduras de insectos y las alergias son también más frecuentes durante la época estival. Las alergias más comunes son los prúrigos, urticarias y el denominado ‘shock alérgico’, causado por las temidas mordeduras de la avispa ‘chaqueta amarilla’.

Las picaduras, en general, se manifiestan con mayor frecuencia en el verano debido al mayor contacto de niños y adultos con ambientes naturales, por lo que es preciso tomar medidas precautorias como el uso de insecticidas no tóxicos y de dispositivos del tipo ‘enchufes’, para prevenir durante el día y la noche las picaduras de insectos, además de los productos tipificados como repelentes.

Articulo Previo

El reflujo del bebé

Articulo Siguiente

Soplo al corazón: Un miedo pasajero

Te podría interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *