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¿Cómo cambia la piel en el embarazo?

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piel embarazo

Mientras el embarazo avanza, aumentan también los cambios en la piel. Puede volverse más grasa o seca, y en muchas ocasiones aparecen estrías o manchas. Aunque la acción de las hormonas no se puede detener, sí pueden atenuarse los cambios tomando ciertas precauciones y adaptándose a nuevas rutinas de belleza. El objetivo: mantener la piel saludable durante el embarazo.

En el transcurso del embarazo la mayoría de las mujeres sufre algún cambio en su piel. Entre los factores que determinan estos cambios, el más importante es la gran variación hormonal propia del proceso de gestación, pero también juega un rol decisivo la genética, es decir, una tendencia hereditaria a desarrollar una u otra alteración.

Según la doctora Mirtha Cifuentes, dermatóloga y docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, los factores ambientales como la radiación solar también son importantes a la hora de los cambios que se producen a nivel de la piel. “Todas las personas deben tener cuidado con la exposición directa al sol, pero las embarazadas con mayor razón porque su piel está mucho más sensible y, por lo tanto, se pueden intensificar las manchas propias del embarazo”, afirma la profesional.

La doctora Cifuentes recomienda a las embarazadas poner más cuidado en la limpieza, humectación y maquillaje. “La mujer siempre debe cuidar su piel, pero sin duda que durante este periodo la calidad del cuidado debe ser mejor, porque está más expuesta a sufrir cambios y porque la piel está mucho más sensible. Si bien muchas mujeres experimentan cambios en su piel, hay otro grupo importante que no los presenta, es decir, el embarazo no implica cambios en su estado previo, y para ellas la recomendación es seguir con su rutina habitual de belleza”.

A continuación encontrará los cambios más frecuentes que ocurren en la piel durante el embarazo, los que se evidencian generalmente a partir del tercer mes de gestación y tienden a desaparecer dentro de los 6 meses posteriores al parto.

Las temidas estrías

La piel tiene dos tipos de fibras: las elásticas y las colágenas. Al crecer el abdomen, las elásticas pueden romperse dando origen a las estrías, que generalmente son rojizas durante el embarazo y más claras que el tono de piel después. Los pechos, el abdomen y las caderas son las áreas más sensibles a las estrías, ya que son las que más crecen durante el embarazo.

Si el aumento de peso es gradual, la piel tiene mayores posibilidades de estirarse sin dañarse. Sin embargo, el factor genético aquí juega un rol fundamental, ya que si trae esa información nada podrá evitarlas. Según la doctora Cifuentes, el hecho que una mujer haya tenido estrías en la adolescencia no implica necesariamente que tenga nuevas durante el embarazo, ni tampoco implica que vaya a desarrollar estrías en los embarazos siguientes. “Hasta el momento no hay forma de predecir la aparición de las estrías, además, tampoco existen estudios que comprueben efectivamente el uso de cremas o tratamientos para prevenirlas”, indica.

Una vez que aparecen nada puede revertirlas y menos durante el embarazo, ya que no se pueden tratar con la aplicación de medicamentos locales, que están prohibidos durante el embarazo y la lactancia. Pero si es posible ayudar a la elasticidad de la piel hidratándola diariamente con una loción humectante, que debe aplicarse con un masaje suave en la mañana y en la noche. Además, es recomendable utilizar jabones hidratantes o neutros a base de glicerina, que eviten que la piel se reseque.

¡Qué manchas!

Las pecas, los lunares, la ‘línea negra’ del embarazo -entre el ombligo y el pubis- y las areolas de los pechos son las áreas que más se oscurecen, pero la pigmentación oscura también puede aparecer en forma de manchas café claro sobre el rostro, llamadas ‘melasma’ o ‘cloasmas’. Las manchas aparecen en el rostro de la embarazada como consecuencia de los cambios hormonales, pero para tratar de evitarlas o minimizarlas, es recomendable evitar las exposiciones al sol y usar siempre, invierno y verano, cremas con filtro solar.

Los cloasmas pueden presentarse en forma irregular en la frente, las sienes, el dorso de la nariz, las mejillas y el labio superior. En todo caso, como el fenómeno es puramente hormonal, generalmente desaparece progresivamente después del parto. Si eso no sucede, o si las pecas y los lunares se tornan muy oscuros, es importante consultar al dermatólogo.

Para evitar que las manchas se hagan demasiado notorias, la dermatóloga recomienda aplicarse antes de salir una pantalla o crema protectora solar factor 30. La doctora Cifuentes asegura que las mujeres embarazadas, sobretodo las de piel más morena, deben tener mucho cuidado con el sol, ya que tienden a mancharse con más frecuencia que las de piel más clara, como resultado de la influencia hormonal y la radicación ultravioleta.

Para disimular las manchas, se puede aplicar una finísima capa de base, luego cubrirla con corrector de ojeras y, finalmente, aplicar la base en todo el rostro. Para lograr un resultado más natural, puede dar un toque final con polvo traslúcido.

¿Por qué las mejillas rojas?

Todos los vasos sanguíneos, en especial los del rostro, se dilatan y se hacen más visibles durante el embarazo Cuando esto sucede, pueden aparecer pequeñas marcas rojas en las mejillas que parecen diminutas arañas, por lo que reciben el nombre de ‘nervus arácnido’ o ‘arañas vasculares’. También pueden aparecer en la parte superior del cuerpo como el tronco, los brazos o las palmas de las manos. Afortunadamente, en la mayoría de los casos desaparecen gradualmente después del parto, pero para prevenirlas es recomendable evitar el vapor y las duchas muy calientes.

CIERTOS GRANITOS…

Durante el embarazo el metabolismo se acelera, lo que provoca un aumento de la transpiración corporal. Ello, sumado al aumento de peso, puede hacer que broten erupciones o ‘granos’en los pliegues de la piel, especialmente en la ingle o debajo de los pechos. Si aparecen, no se desespere. Puede evitarlos aseando esas zonas más veces al día y manteniéndolas bien secas. También es importante que use ropa interior de algodón y que controle su peso.

¿Graso o seco?

Para combatir el cutis graso la única arma es la limpieza. Después de retirar el maquillaje e impurezas con un gel, espuma no aceitosa o jabones dermatológicos, se recomienda tonificar la piel con una loción astringente. En cuanto al maquillaje, se recomienda una base de agua libre de aceites y polvo traslucido para eliminar el brillo excesivo del cutis.

Aunque no es muy común que la piel se reseque durante el embarazo, si esto ocurre es necesario humectarla por la mañana antes de aplicar el maquillaje y, en la noche -después de retirarlo- con una loción o leche de limpieza hidratante. Además, es recomendable no tomar duchas de agua caliente excesivamente largas, para evitar el ‘arrastre’ de los factores hidratantes propios de la piel sana.

Fuente: Extracto del artículo publicado en la revista PadresOk, enero 2003.

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