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Tiempo de piscina: disfrutar con precaución

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Niños deben tener siempre un adulto vigilándolos y si es una piscina de mayor profundidad, es de vital importancia que el adulto responsable sepa nadar

Con la llegada del verano y las vacaciones escolares, la piscina se convierte en uno de los lugares de disfrute para grandes y chicos. Sin embargo, es un espacio de ocio que no está exento de riesgos y posibles incidentes.

En la mayoría de los casos, los accidentes son causa de despistes pero, en muchos otros, del incorrecto estado en el que se encuentran las piscinas, sin garantizar la seguridad o   debido a un comportamiento irresponsable de los bañistas.

Para el Dr. Rafael Guevara, médico residente de urgencia pediátrica de Clínica Tabancura, los accidentes más comunes tienen que ver con los juegos acuáticos, donde los niños y adolescentes son bastante osados a la hora de entrar en las piscinas y suelen participar de juegos bruscos como el tratar de empujarse hacia el interior de las piscinas unos a otros, correr alrededor de la piscina exponiéndose a resbalar y quedar herido o lesionado.

“También, los accidentes más graves que hemos visto en jóvenes y adultos, tienen relación con los denominados piqueros en piscinas, lagos, lagunas o ríos que no tienen la profundidad necesaria para contener el golpe de la caída, generando una contusión en cuello y espalda que puede derivar en un problema crónico, e incluso urgencia vital”, afirma el especialista.

En el caso de los niños pequeños, e incluso de los mayores que no sepan nadar, procurar estar siempre acompañador de un elemento de flotación, cabe señalar que los más utilizados son los de tipo inflables, pero no son los más seguros.

En el caso de las denominadas “alitas”, no favorecen tampoco el aprender a nadar puesto que estorban a los niños al intentar nadar con sus brazos. “Los chalecos salvavidas pueden ser mejores porque le permiten al niño una posición de flotación vertical donde, tanto brazos, como piernas quedan liberados para facilitar el movimiento de natación”, señala el Dr. Guevara.

Si se concurre a una piscina pública o privada es importante advertir la higiene del lugar, pues en esta época del año es ideal para la reproducción de distintos tipos de hongos. Se recomienda usar calzado para desplazarse en camarines o baños e instalaciones de la piscina.

El Dr. Guevara recomienda esperar unas dos horas antes de usar la piscina, luego de haber  ingerido un alimento, y no sólo tiene que ver con el proceso de digestión como muchos padres piensan.

El principal riesgo es el llamado “síncope de hidrocución”, que se da cuando confluyen dos factores más: el reflejo de inmersión, cuando se sumerge la cabeza, baja la frecuencia cardíaca y los vasos sanguíneos se contraen para dar al cerebro un aporte mayor de sangre; y el calor corporal.

“Aquí es donde se produce una situación de verdadero riesgo: cuando los niños o adultos están muy acalorados y se sumergen en la piscina, mientras están haciendo digestión, la frecuencia cardiaca disminuye abruptamente y el cerebro recibe menos oxígeno. Cuando esto ocurre, la persona puede llegar a perder el conocimiento (síncope) por falta de oxígeno en el cerebro”, afirma el especialista de Clínica Tabancura.

Si esto ocurre, inmediatamente se debe sacar al niño o adulto del agua, ponerlo en posición horizontal, y levantar sus piernas para favorecer el retorno de sangre al cerebro.

En cualquier situación es importante que el adulto que esté vigilando a niños y adolescentes, tenga nociones de reanimación cardiopulmonar para poder actuar si no hay socorrista, y mientras llegan los servicios de emergencia.

 

 

 

 

 

 

 

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