Imita a los grandes ¡Un juego que le encanta! – PadresOk

Imita a los grandes ¡Un juego que le encanta!

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Entre el primer y segundo año, el juego simbólico es el preferido de los niños, porque adaptan la realidad a su manera, creando su propio mundo a través de la imaginación crece.

Un palito se convierte en cuchara, un cojín en caballito, una silla en un autobús y las hojas de los árboles en “comida”. Estos son algunos de los llamados juegos simbólicos, que imitan la vida real, y que tienen un alto potencial educativo, porque permiten al niño resolver mediante la imaginación los aspectos más particulares de la vida cotidiana. El juego simbólico es muy importante en el desarrollo intelectual infantil, ya que da cuenta de la habilidad de los niños de simbolizar, es decir, de construir imágenes mentales de la realidad sin necesidad de tenerla en frente. Asimismo, favorece la comprensión y asimilación del entorno que rodea al niño. En las primeras etapas, estos juegos se centran en el estilo de vida más cercano -la familia, el colegio y los amigos- y, posteriormente, en aspectos más generales como jugar a oficios, profesiones y a imitar personajes ficticios.

Quiere imitar a los demás Según explica Marcela Guerra, sicóloga infantil, el juego simbólico surge alrededor del año de vida y se prolonga hasta cerca de los cuatro. “Alrededor de los 12 meses de edad, el niño repite acciones en momentos que no son habituales, por ejemplo, acostarse para hacer como si fuera a dormir y usar la cuchara como si fuera a comer. Estas acciones pueden ser consideradas como el nacimiento de las conductas simbólicas, es decir, una representación de hacer algo de la vida cotidiana, pero jugando”. Después de imitar acciones, las proyecta a otros. Por ejemplo, si antes se hacía el dormido, ahora hace como que su oso duerme, es decir, situaciones que identifica en sí mismo también las transfiere a otros”. Junto a esto, surge la imitación de conductas que ve en otros, por ejemplo, leer el diario como el papá, o ladrar como perro. “Realizar una conducta que significa algo, en otro momento, es el inicio de la simbolización y la preparación para el lenguaje. Esto se da cuando un niño logra tener una representación mental de los objetos, aun cuando estos se hallan ausentes, lo que es fundamental y determinante en el desarrollo del pensamiento”, señala.

Juego y lenguaje En el segundo año de vida, el niño comienza a utilizar el lenguaje y “a decir en vez de hacer”, anunciando la acción verbalmente antes de ejecutarla. De esta manera, comienza a jugar con las ideas como lo hace con su cuerpo. Paulatinamente, empiezan a surgir las palabras que nombran cosas y personas, y pronto comienza a construir frases. Cuando realizan estos juegos simbólicos están reproduciendo las acciones cotidianas de los mayores. Los imitan en todo lo que hacen y dicen. Esto los ayuda en la adquisición del lenguaje y en la comunicación de una forma natural. La sicóloga sostiene que es importante que los padres ofrezcan al niño el tiempo para jugar a su antojo, al igual que la posibilidad de terminar cada juego, para que experimenten la sensación del principio y el fin.

Una de las funciones del juego simbólico es reproducir la realidad como los niños quieren que sea, modificándola según sus deseos. Preocúpate de darle a tu hijo oportunidades para jugar solo y con otros niños. Asimismo, es frecuente que te incluya en su juego, para mostrarte algo o para compartir contigo. 

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