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Medicina bioenergética para niños

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Hace décadas atrás la bioenergética era considerada una disciplina esotérica. Pero con los años demostró resultados exitosos en el tratamiento de enfermedades digestivas y respiratorias, déficit atencional y en cuadros del espectro autista.  Gracias a estas evidencias cambió su estatus de “medicina alternativa” a medicina complementaria, sanando a un número creciente de niños en Chile y el mundo.

L a medicina bioenergética no es azar ni intuición. Es una disciplina milenaria, a cargo de profesionales que estudian por años su aplicación. Es el caso de la doctora Andrea Chávez, neuróloga y especialista en medicina bioenergética Kun-Li del Centro Clínico AmaneSER, que desde fines de 2012 entrega a los niños la posibilidad de recibir un tratamiento de medicina complementaria de este tipo, en un espacio terapéutico infantil.

La medicina bioenergética es una gran rama de la medicina oriental. Se basa en el principio que todo lo que existe es energía y que el ser humano es una expresión energética de su existencia. Problemas normales en el mundo de hoy, como el estrés, el sufrimiento emocional y todo tipo de situaciones conflictivas y dolorosas causan que la energía existente en cada persona se vea dañada, provocando distintos trastornos y enfermedades. Como señala la doctora Chávez, desde la visión de la medicina energética primero se enferma la energía y después el cuerpo. Por eso -postula- lo primero es ocuparse de sanar la energía y luego el organismo.

Visión integral

Lo primero que hacen en Centro Clínico AmaneSER es un estudio del estado de salud del niño y sus padres, porque según indica la profesional, “a diferencia de los adultos, un niño siempre está influenciado por su entorno. Pensando en eso hacemos entrevistas, nos interiorizamos respecto a cuáles son sus necesidades y conocemos su historia clínica a través del relato de los papás”.

Asimismo, realizan un análisis del iris del ojo, que indica algunas características de la salud, tanto de la constitución o herencia del niño, como de la patología que sufre. Además estudian el pulso, que también es un indicador de salud. Ocasionalmente el diagnóstico se acompaña de algunas otras técnicas, como el análisis de las manos y los pies; zonas del organismo que revelan parte importante del estado de salud de las personas.

De acuerdo a los resultados se elabora un plan para cada niño y su familia. “En general siempre sugerimos que si el niño se hace un tratamiento, al menos uno de los padres -el que más lo necesite o el que esté más ligado a él- también siga un proceso terapéutico paralelo; para un avance integral”, indica.

Nutrición y espíritu

El apoyo nutricional es vital en la medicina bioenergética. Por eso en el Centro Clínico AmaneSER cuentan con nutricionistas especialistas en la alimentación recomendada en caso de trastornos y enfermedades. Preparan un plan de nutrición específico para cada niño y los orientan en los tipos de alimentos que deben consumir de acuerdo a su patología.

Según la opinión de la profesional, este es un punto esencial dentro del tratamiento, porque algunas patologías pueden desencadenarse o intensificarse con un tipo de alimentación determinada; y al contrario, otras se benefician con cierto tipo de nutrientes. “La gran ventaja de estos planes nutricionales es que se elaboran de acuerdo a las características del niño, considerando sus gustos y preferencias. El objetivo no es recomendar una dieta restrictiva, sino que ayudar en el diseño de una nueva forma de comer”, explica la especialista.

Mente y cuerpo

en equilibrio

El yoga es una disciplina que también incorporan en AmaneSER, para niños desde 3 años en adelante. Lorena del Río, instructora de yoga Kundalini, indica que el espacio de juego y armonía que logra establecer el yoga en los niños es uno de sus principales beneficios. Señala que esta disciplina milenaria se adapta a los más pequeños manteniendo su estructura pero con una dinámica de juego. “El calentamiento físico se realiza mediante juegos, la relajación se hace a través de cuentos y los mantras se cantan. Eso, con el tiempo, les permite tener momentos de tranquilidad, relajo y meditación fuera de la clase, en su vida cotidiana”, explica.

Desde la visión oriental, el yoga logra estabilizar al ser humano a través de la relación mente-cuerpo, por eso ha resultado ser una terapia efectiva en el tratamiento del déficit atencional, donde generalmente la mente y el cuerpo parecen actuar disociadamente. Por otra parte, el yoga permite la estabilización de algunos neurotransmisores como la serotonina, gran responsable de la liberación de endorfinas, hormona que otorga sensación de bienestar.

Pura energía

Existen cerca de 15 técnicas en la medicina bioenergética, las que se emplean diferenciadamente de acuerdo a lo que cada niño requiere. Las más recurridas en los pequeños son mediante el trabajo en la zona de los pies, que permiten la regulación energética de los órganos y las emociones.

Otra de las formas que se emplean es a través del uso de agentes vitales de la naturaleza, frente a lo que a los niños responden especialmente bien. También se utilizan los mandalas, figuras geométricas en las que los niños pueden expresar sus sentimientos y que permiten a los terapeutas recoger esa información; y técnicas bioenergéticas a través de puntos, similares a la acupuntura, pero sin agujas.

En general, todas buscan reestablecer y desarrollar la energía de los niños. El objetivo es estabilizar sus niveles energéticos y lograr la armonía necesaria de acuerdo a la edad. Con esto, sostiene Andrea Chávez, “buscamos no sólo mejorar la energía -que suena un tanto esotérico a veces- sino que también revisar la parte emocional y espiritual de los pequeños. Es un todo”.

La medicina bioenergética es bastante amplia y permite tratar múltiples enfermedades. Específicamente, ha demostrado ser muy útil en niños con trastornos de déficit atencional, trastornos del espectro autista, patologías digestivas, respiratorias y niños con enfermedades de origen hormonal, cuyos padres quieren evitar una recarga medicamentosa.

Asimismo, es eficaz en menores con problemas relacionales y de estrés, que enfrentan exámenes de ingreso al colegio, cuando son niños; y pruebas como la PSU, en la adolescencia. Al igual que ellos, los pequeños con cáncer complementan exitosamente su tratamiento tradicional con la medicina bioenergética.

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